Los Celtics no pudieron con “Gastrong”


En las Finales de 2008, las últimas que los Celtics ganaron a los Lakers, la prensa norteamericana se cebó con Pau Gasol, al que llamó “Gasoft” (blando) por su débil defensa ante Kevin Garnett durante todas las series finales. Gasol no le dio importancia, algún día tendría la posibilidad de demostrar que no era un jugador blando y podría restregárselo a sus detractores.

Estos que tanto le criticaban hace dos años le alabaron ayer en todas las crónicas. Dejando a un lado a tan chaqueteros periodistas, hay que reconocer que la consagración de Pau Gasol en la NBA está en su culmen. En las Finales de 2009 su defensa ante Dwight Howard, quizá el mejor pívot de la liga, sentó cátedra y en estas Finales Garnett sólo le ha superado en uno o dos partidos. Pau Gasol ya es uno de los mejores 4-5 de la NBA por derecho y volvió a demostrarlo en la pasada madrugada española.

Gasol necesita un descanso (como es lógico después de una temporada de más de 100 partidos) pero ayer jugó más con la mente que con el cuerpo. Fue el gran líder de unos Lakers que fueron dignos imitadores de los Celtics del sexto partido, que salieron a morder desde el minuto uno. Gasol fue el protagonista (17 puntos, 13 rebotes, 9 asistencias, a una miguita del triple-doble), acompañado por Kobe Bryant (26 puntos, 11 rebotes) y por Ron Artest (15 puntos, 6 rebotes), los únicos tres jugadores de los angelinos que lograron dobles dígitos en anotación. Los secundarios de lujo fueron los componentes del banquillo laker, que esta vez respondieron perfectamente a la capital importancia del partido. Gracias a todo esto, el partido quedó ya sentenciado en el descanso (51-31).

En cuanto a los Celtics hay que decir que se les vino el mundo encima. La lesión de Kendrick Perkins, el hombre que había descubierto el secreto para frenar a Gasol, les hace muchísimo daño, ya que Perkins no podrá disputar el séptimo y definitivo encuentro. Esto allanó el camino a Gasol en la pintura y mermó sobremanera el juego interior céltico, que se redujo al Kevin Garnett flojo (12 puntos, 6 rebotes) que hemos visto durante gran parte de las Finales. El máximo anotador de los Celtics fue Ray Allen (19 puntos), unos Celtics que no fueron conscientes de que se estaban jugando el Campeonato NBA, que desaprovecharon su oportunidad.

No hace falta decir que los Lakers son ahora más favoritos que nunca. Séptimo partido en casa, con la moral por los cielos y con un Andrew Bynum descansado y recuperado. Y todo gracias a un tío de 2’15 metros que nunca fue “Gasoft” sino “Gastrong“. Es ahora cuando hay que olvidar esas críticas burlonas y demostrar lo que Pau ha demostrado: que de blando no tiene nada.

LAKERS 89
CELTICS 67

89 – Los Ángeles Lakers (28+23+25+13): Fisher (4), Bryant (26), Artest (15), Gasol (17), Bynum (2) -cinco inicial-, Odom (8), Brown (4), Vujacic (9), Farmar (4), Powell (-), Walton (-) y Mbenga (-).

67 – Boston Celtics (18+13+20+16): Rondo (10), Ray Allen (19), Pierce (13), Garnett (12), Perkins (-) -cinco inicial-, Tony Allen (2), Davis (-), Finley (-), Wallace (-), Williams (-), Robinson (6) y Daniels (5).
Árbitros: McCutchen, DeRosa y Mauer. Sin eliminados.

Incidencias: Sexto partido de la Final de la NBA, disputado en el Staples Center, de Los Ángeles, ante 18.997 espectadores. Lleno.
Cuando a Gasol le llamaron “blando” en una canción (el cantautor era todo un visionario):
Cuando Gasol demostró que el adjetivo “blando” no iba con él:
Resumen del partido:

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