Sport Rioja:UD Logroñés


Inauguramos la sección del blog dedicada al equipo puntero del fútbol riojano con la crónica, proporcionada por LaRioja.com, del partido disputado ante La Muela el pasado sábado, que concluyó con un resultado de 0-0:

Sin tirar a puerta no se gana:

Los números muchas veces lo dicen todo. Dos disparos a puerta son un bagaje muy pobre para pensar que un equipo puede derrotar a otro que llega a Logroño con la intención de que, efectivamente, no le hagan más ocasiones e incluso olvidándose también de llegar al área rival.
Mientras que Rubio fue casi un espectador más a lo largo del encuentro, Zaparain tuvo que estar atento muchas veces a lo que sucedía cerca de su área, pero lo que es emplearse a fondo, solamente en dos ocasiones. Así que, al final, un empate sin goles que dejan muy mal sabor de boca y un poso de incertidumbre respecto del futuro que le puede esperar a este equipo blanquirrojo.
Porque hay que decir que en el plano defensivo no hubo ninguna pega, que incluso en algunos momentos se hizo buen fútbol en la zona central, sacando el balón con cierto criterio, abriendo poco a poco la primera línea de la doble muralla defensiva que había colocado el conjunto aragonés sobre el césped.

Sin llegada
Pero al llegar a la segunda, cuando al toque y al control hay que añadir una buena dosis de profundidad y búsqueda del marco rival, ahí se acabaron casi siempre las buenas ideas con las que había empezado el juego de ataque.
Ayer, el único que tuvo claridad de ideas, sobre todo en un primer tiempo muy trabado y espeso, fue Óscar Arpón, que ofreció un buen recital de pases, centros largos, juego al primer toque y búsqueda del compañero mejor colocado, tanto junto a él como en la lejanía. Pero se encontraba demasiado escorado en las bandas como para hacer mucho más daño.
Y el juego junto a la línea de cal casi no existió en el primer tiempo, mientras que en el segundo hubo más profundidad por esas zonas, pero los centros finales no encontraron el rematador necesario para que subiera el tanto al marcador.
Hubo una serie en televisión en que no había paraíso si no se daban ciertas circunstancias. En el partido de ayer se puede aplicar lo mismo a los disparos sobre puerta. Si no se suceden, no hay forma de ganar, ninguna posibilidad. Y ayer se dio esa situación a lo largo de todo el encuentro.
Muy espesos
El equipo blanquirrojo estuvo muy espeso en el juego de ataque durante toda la primera parte. Ayer no se vio a Gibanel en el juego de organización. Nacho y él rompían el juego rival, pero a la hora de subir el balón nadie tomaba las decisiones. Tenía que llegar el balón hasta Arpón para desatascar algo el centro del campo. No había forma de romper la doble muralla instalada por los maños, de forma que los balones altos y largos eran la fórmula que se intentaba introducir para llevar el peligro. Craso error, porque Hervías y Suárez, que debieron finalizar hasta con dolor de cabeza, respondían despejando con la testa cualquier intento.
Sólo una jugada de Arpón y disparo final de Cervero pudo hacer daño, pero Zaparain estuvo atento. Saques de esquina, nunca rematados, salvo en una ocasión, por Molina, con nuevo lucimiento del cancerbero rival, y pare usted de contar. Muy poco para pensar en perforar la meta contraria. No se veía posibilidad de hacer algo si se mantenía la misma fórmula de juego.
Mejor, pero sin remate
Y en el segundo tiempo, las líneas blanquirrojas se colocaron algo más adelantadas, con lo que se recuperaba el balón más cerca del centro del campo y se podía contar con las subidas de Izquierdo y Garrido por sus bandas.
Gaspar entró por un Borrell lesionado y Guira refrescó al medio campo saliendo por Gibanel a lo largo del segundo tiempo. Del Moral lo hizo por un Gregory que apenas había tocado balón.
Y abriendo el campo se prodigó más el ataque riojano, pero a la hora de terminar cada buena jugada o cada buena intención, no había quien lo hiciera, por no estar en el sitio adecuado o por no llegar, tras haber trabajado en el robo del esférico. Gregory o Del Moral, y Cervero, estaban demasiado lejos del área como para llegar con ventaja a los centros desde las bandas.
En los minutos finales, más por entrega y tesón que por auténtico juego, el balón se paseó, sin rematador, por el área rival. Incluso pudo realizar el equipo maño una contra muy peligrosa en un despeje largo de su defensa.
Pero estaba cantado que ya no iba nadie a romper la red rival. Unos, porque ya no lo buscaron siquiera, que el empate era muy bueno, y los otros, porque no pudieron arreglar en el tramo final todo lo mal que habían hecho en esa faceta del remate y la llegada durante todos los minutos anteriores.
UD LOGROÑÉS 0
LA MUELA 0
UD Logroñés: Rubio, Izquierdo, Molina, Raúl Torres, Garrido, Nacho, Gibanel (Guira, 64′), Borrell (Gaspar, 54′), Gregory (Del Moral, 60′), Arpón y Cervero.
La Muela: Zaparain, Bruna, Javi Suárez, Hervías, Charli Martínez (Mainz, 72′), Galdós, Fausto (Tonet, 67′), Fran, Moisés y Royo (Pla, 89′).
Goles: No hubo.
Árbitro: Francisco Barberá (Valenciano), con Cardona y Lluna. Tarjetas amarillas a Molina (8′), Arpón (79′), por la UD Logroñés , y a Royo (42′), Moisés (49′), Hervías (69′), por La Muela
Incidencias: Alrededor de dos mil espectadores en Las Gaunas. Tarde fresca.

EL PÚBLICO

Tres peñas, Alegría, Aster y Logroño acudieron a la invitación de la UD Logroñés para este partido, mientras que los Vendimiadores hicieron el saque de honor.
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