0’00000000005 es la cifra de la injusticia


A estas alturas todos conoceréis la trágica noticia, que ya era sabida por las partes implicadas desde hace un mes, pero que se filtró al mundo ayer. Alberto Contador, 3 veces ganador del Tour de Francia y 1 del Giro de Italia y de la Vuelta a España, oficiosamente y meritoriamente reconocido como el mejor ciclista del mundo en la actualidad, dio positivo en un control antidopaje realizado el día 21 de julio, que correspondió con uno de los días de descanso en la disputa de la ronda gala. La sustancia encontrada en las muestras de orina del pinteño es el clembuterol, utilizado para paliar problemas de índole respiratoria y que se usa para aumentar la masa muscular del ganado vacuno y, en ocasiones, para hacer lo propio en el cuerpo humano. La noticia nos ha pillado a todos por sorpresa. A todos menos a la UCI y al protagonista, que ya conocían el caso desde bastantes días atrás. ¿Quién fue el causante de todo este revuelo? Un solomillo de ternera de Irún que el por aquel entonces corredor del equipo Astana cenó en aquella jornada de descanso y que también cató al día siguiente para, según él, no desperdiciarlo.

Contador dio ayer una rueda de prensa en la que pidió justicia a los miembros de la UCI, que le declaran tramposo por haber encontrado en su muestra de orina una cantidad más que mínima de la sustancia. 0’0000000005 gramos de clembuterol. ¿Cuál es la opinión general respecto a esta sorprendente noticia? Que el español es inocente. Una opinión que parece que no comparte la prensa deportiva europea, pero sobre todo la prensa francesa, que parece empeñada en lastrar las carreras de los ciclistas que dominan durante años la carrera que organizan cada año, la mejor del mundo con diferencia. Si hubiera sido un caso que señalara dopaje claro todos tendríamos que resignarnos y aceptar el veredicto del máximo organismo del ciclismo mundial. Como no es el caso, yo y muchos más nos negamos a aceptar que este joven de 27 años que tantas alegrías ha dado al deporte patrio en los últimos años sea el protagonista de un hecho que marca de por vida la imagen y la carrera de un deportista. A Alberto, como todos pudimos comprobar en el día de ayer, pase lo que pase, le ha dejado huella.

¿Por qué yo y muchos más no aceptamos la acusación ni la aceptaremos? Porque Alberto ha demostrado en muchas ocasiones que está totalmente en contra de utilizar cualquier método digno de sospecha para conseguir sus triunfos. Él ya ha dejado claro en muchas ocasiones que no es un tramposo y que siempre irá a ganar por sí mismo, y no con la utilización de sustancias que le ayuden a ello. Pero, y esto es algo fundamental, la gran mayoría de la gente cree en la inocencia de Alberto Contador porque es una persona humilde y con deportividad. Y si el de Pinto salió ayer a dar la cara ante el conocimiento público de la noticia, no imponiendo ningún tipo de límite en las preguntas de la rueda de prensa, es porque él mismo sabe que a esta acusación sólo se le puede apelar de una cosa: de injusta.

Creo que los que estáis al día de este deporte sabéis cómo es la actitud de la prensa francesa respecto a este tipo de noticias. Buscan más y más leña que añadir al fuego para que éste sea cada vez más grande. Creerán que así ayudan a crear un periodismo deportivo de investigación de calidad. Ni mucho menos. Lo único que están consiguiendo, y quiero centrarme en un medio en concreto, el diario L’Equipe, es que este deporte tenga cada vez menos credibilidad, menos seguidores y menos héroes. Eso sí, los villanos están por todas partes en el ciclismo, un deporte durísimo en el que a veces pesan más los anhelos de fama y de prestigio que el ser honesto con uno mismo.

No hace falta decir que todo este revuelo nos lleva ahora a una situación de clara incertidumbre. De momento, y muy a nuestro pesar, Alberto Contador está suspendido de sus funciones laborales hasta que la investigación llegue a un punto de no retorno. ¿Se repetirá la historia que vivió hace unos meses Alejandro Valverde? ¿Creerá totalmente la UCI que el clembuterol hallado se debe a una intoxicación alimentaria? ¿Cuánto tiempo estará alejado de las carreteras el número 1 del mundo? ¿Su tercer Tour de Francia le será arrebatado? Eso, queridos amigos, son cuestiones que sólo el imprevisible futuro nos puede desvelar.

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Un pensamiento en “0’00000000005 es la cifra de la injusticia

  1. Cuando uno escucha a Contador, se tiende a darle la razón. Sin embargo la hipótesis del filete, resulta “algo sorprendente”. Que pensaráimos si el ciclista fuera de otro país? Yo quiero creerle, pero lo veo muy negro.
    Por otro lado, aún aceptando la teoría del filete contaminado, resulta de una ingednuidad inconcebible sabiendo los intereses que hay y la leyenda de los corredores españoles. En otros deportes la Federación y los clubs se llevan la comida desde España para evitar este tipo de situaciones. Un saludo

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