¿Las luces comienzan a ganar a las sombras?


Temporada 2006/2007. El Real Madrid gana la ULEB Cup y la ACB (ante el Lietuvos Rytas y el FC Barcelona respectivamente). Éste es, hasta la fecha, el último curso en el que la parroquia madridista pudo llevarse algo caliente a la boca en cuanto a lo que atañe a la sección de baloncesto del club. A partir de ahí, nada. Muchos jugadores, entrenadores y dirigentes pasaron por el club en las tres temporadas siguientes, pero nada cambió. Otros se llevaron la gloria y condenaron al puesto de segundón a los blancos, tanto en ACB como en Copa del Rey como en Euroliga.

La pasada temporada se presentaba realmente ilusionante para los seguidores en materia baloncestística del club de Concha Espina. Llegaba al club el mejor entrenador europeo de la última década, Ettore Messina, el italiano de oro, el gran dominador de muchas de las Final Four disputadas en los últimos tiempos, el principal culpable de la gloria europea del CSKA de Moscú (que tanto parece echarle en falta hoy en día). Tampoco llegaron malos jugadores al equipo (Lavrinovic, Kaukenas, Garbajosa, Vidal, Prigioni, entre otros), que comenzó la temporada con muy buenas sensaciones, siendo finalista de la Supercopa y llegando a acumular un gran número de partidos sin conocer la derrota. Pero cuando llegaron las primeras derrotas, el equipo ya no pudo recomponerse jamás. La bestia negra histórica y habitual, el ahora Regal FC Barcelona, se puso en el camino de los pupilos de Messina en numerosas ocasiones a lo largo de la segunda mitad del año (ACB, Copa del Rey y cuartos de final de la Euroliga), saliendo escaldados los blancos en casi todas ellas. Los fichajes de invierno (Jaric, Tomic, Almond) mejoraron algo la situación, pero nada pudo impedir que el Real Madrid quedara apeado del duelo final por el título en el quinto partido de las semifinales que le enfrentaron al Caja Laboral, a la postre campeón. El primer año de Messina en el club no había ido tal y como se esperaba, pero las cosas, aun así, habían ido a mejor.

Este verano el equipo volvió a reforzarse, pero no fueron refuerzos de cualquier tipo. Dos de los jóvenes más prometedores del baloncesto nacional, Sergio Rodríguez y Carlos Suárez, llegaron al equipo grande de la capital de España, acompañados de otros jugadores interesantes y contrastados como Clay Tucker, D’or Fischer, etc . Unido al potencial de los que ya estaban, el curso 2010/2011 se presentaba, en sus prolegómenos, tan lleno de buenos augurios como el anterior. La Supercopa y algunas derrotas (Meridiano Alicante, Brose Basket, Charleroi) no han sentado muy bien, pero hay que reconocer que el Madrid ha tenido más luces que sombras en lo que llevamos de temporada. Ayer, precisamente, ganó al Caja Laboral remontando un 10-0 adverso en los últimos minutos, dando muestras de su talento como colectivo y venciendo en una de las canchas más duras de la liga, donde hacía mucho tiempo que no se veía una victoria blanca. También tiene mérito la victoria ante el equipo que posiblemente presente el mejor roster de Europa, el Olympiacos de El Pireo, aunque fuera en casa, en esa Caja Mágica de la que muchos reniegan, sin entender por qué los otros tantos.

No tiene mal equipo el “caballero del honor”. Para nada. La inmensa mayoría de las incorporaciones están rindiendo al nivel esperado (gran comienzo de año de Carlos Suárez, adaptación completa de Tucker a su rol de cañonero y anotador en los minutos de la verdad y Fischer mostrando su fuerza en la pintura en los últimos partidos), Sergio LlullFelipe Reyes, líderes naturales del equipo, están  respondiendo cuando deben y las lesiones no están molestando en excesivo. Hay cosas que sorprenden, eso sí, como el hecho de que Velickovic no juegue nada o casi nada (tiende más a lo segundo, ¿POR QUÉ?), Garbajosa haya visto muy limitados sus minutos ( de nuevo ¿POR QUÉ?) y Sergio Vidal siga teniendo un rol marginal dentro del conjunto cuando podría ser tan fundamental como lo era en Vitoria (otro ¿POR QUÉ? más). Eso sí, lo mejor de todo es que una de las perlitas del baloncesto español, Nikola Mirotic, empieza a dar destellos de su inmensa calidad. Creo que ese reportaje de Ettore en la Biblioteca Nacional iluminó a muchos. Este hombre es todo un grande de los banquillos, solo el tiempo demostrará que va a hacer algo tan grande en Madrid como ya lo hizo en Moscú o Bolonia. Las “Messina Rules” siempre acaban surtiendo efecto.

Las luces comienzan a ganar a las sombras. El día D para saberlo con exactitud se acerca a pasos agigantados. El Regal Barça, el mejor equipo de Europa, espera al Real Madrid en el penúltimo día del año 2010 para poner a prueba sus nervios, su fuerza de voluntad y su juego. Ninguno de los dos equipos se parece demasiado al de la campaña anterior. El Barça ya no da tanto miedo, el Madrid quizá dé algo más. Ninguno se presenta invicto (poco ha durado la invencibilidad este año en la ACB, más igualada que nunca) a la cita. ¿Cómo despedirán el año? ¿Pasará como en “el otro deporte” o se cambiarán las tornas? Lo veremos en otra nueva y exhuberante edición de “El Clásico”.

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