El Grand Slam del Clásico (II):la Copa del Rey


Valencia, estadio de Mestalla, año 1993. El Real Madrid, dirigido entonces por Benito Floro, se hacía con la Copa del Rey al derrotar en la final al Real Zaragoza por 2-0, con goles de Butragueño y de Mikel Lasa. Ésta había sido la última vez que el equipo merengue había logrado imponerse en el torneo del KO…hasta ayer.

20 de abril de 2011, idéntico escenario. El Real Madrid se impone al FC Barcelona en la final de Copa por 1-0 tras un partido trepidante y vertiginoso, lleno de tensión y de emoción hasta el final. Hizo falta una prórroga para conocer al campéon copero de esta temporada, en el segundo episodio del Grand Slam del Clásico. 18 años después, el torneo real volvía a teñirse de blanco. Pero antes de que Iker Casillas levantara pletórico tan pesado obsequio al cielo de Valencia, ocurrieron muchas cosas.

El segundo partido del maratón de clásicos primaveral se presentaba ya con grandes alicientes. El partido de liga del sábado pasado carecía de trascendencia, la Liga ya estaba prácticamente decidida a favor del FC Barcelona y ambos equipos se reservaron en demasía, con el empate a 1 como resultado y con la confirmación de que el campeonato  irá a parar, salvo sorprendente milagro, a la Ciudad Condal. La Copa del Rey era otra historia bien distinta. Primer título en juego de la temporada, con un Barça ardiente en deseos de volver a conquistar un nuevo título por enésima vez en tres temporadas y con un Madrid esperanzado e ilusionado con la posibilidad de dar una alegría al madridismo tras casi 4 temporadas de sequía titulística.

La historia comenzó a escribirse con las tornas cambiadas, ya que el partido tuvo como dominador en la primera parte al equipo dirigido por José Mourinho, un genio de la táctica que ayer volvió a reinvidicar su gran astucia para tramar todo tipo de argucias futbolísticas que acaban por dejar sin respuesta al rival. Y eso le ocurrió al Barcelona, que se encontró con un Madrid bravo y valiente en ataque y serio y rocoso en defensa, con un pressing realmente digno de mención. El Barça nunca dejó de tocar y tocar la pelota, esa gran aliada suya que parece que comienza a convertirse en gran enemiga de los blaugrana, ya que no les ayudó a generar ni un mísero tiro a puerta en los primeros 45 minutos. En cambio, el Madrid gozó de varias ocasiones de peligro, entre ellas un remate de cabeza de Pepe a la salida de un córner que, caprichoso, pegó en el travesaño de la portería y no quiso entrar. El Real Madrid comenzaba a creerse que era capaz de pelearle un título por fin tras tres años a su máximo contendiente y el Barcelona vislumbraba que, si las cosas no cambiaban, la final sería blanca sin remedio alguno.

Y las cosas cambiaron, para alivio de Guardiola y sus pupilos. Todo hacía indicar, en los primeros compases de la segunda parte, que el Real Madrid no podría aguantar el frenético ritmo de juego exhibido antes del paso por vestuarios mucho tiempo, ya que el FC Barcelona comenzaba a carburar, dejando la monotonía a un lado y subiendo al ataque mucho más. A pesar de todo, el Madrid resistía cual muralla infranqueable incluso cuando peor color tenía el asunto, gracias a su constante buena defensa (encomiable anoche) y a un cancerbero genial llamado Iker Casillas, el cual atajó los más mordientes disparos a portería blaugranas con una seguridad pasmosa. Su homólogo barcelonista, que ayer fue Pinto, no andaba muy lejos del estado de gracia del de Móstoles, ya que también salvó a su equipo de recibir el primer gol del encuentro en varias ocasiones. Los hombres de azul y grana llegaron a cantar gol de su compañero Pedro en el minuto 69, tanto que fue anulado por fuera de juego. No dio mucho más de sí de lo aquí relatado la segunda parte, y se llegó al final del tiempo reglamentario igual que al comienzo, 0-0 y partido condenado a la prórroga. La igualdad de condiciones era patente, el Madrid dominó en el primer tiempo y el FC Barcelona en el segundo. ¿Quién dominaría en los 30 minutos siguientes?


Ya al inicio del tiempo de desempate, quedó claro que el partido volvía por sus derroteros iniciales, con el “Mou Team” buscando el ataque y el gol insistentemente ante un “Pep Team” que quería dormir el partido con la redundancia de lo monótono, el pase y el toque una y otra vez, dominando y siendo dominado a la vez, cayendo en el mismo error que en anteriores ocasiones: mostrando un fútbol superior al del contrario y no aprovechándolo. No fue de extrañar entonces que llegara la debacle: Marcelo enganchó una pared con Di María, soberbio en defensa, que redondeó su buen partido asistiendo con un centro a Cristiano Ronaldo, que cabeceó el balón a las redes de la portería blaugrana, demostrando a sus detractores que también sabe rendir al máximo en las grandes ocasiones (0-1, minuto 102). Jugada de tiralíneas de los blancos y partido sentenciado. Incluso el propio Ronaldo tuvo otra oportunidad para agrandar la diferencia en el marcador en la segunda parte de la prórroga, pero no logró convertirla en un nuevo gol. Entretanto, el Barça, tras el gol del Madrid, se fue diluyendo cual azucarillo y no logró ninguna ocasión de peligro en el tiempo restante.

Así se llegó al final del partido. El Real Madrid había conseguido lo que parecía imposible allá por noviembre de 2010, vencer a su máximo rival histórico con convincencia y en toda una final. El Barcelona pudo jugar mejor al fútbol, eso no es discutible, pero la meta del deporte rey es la consecución del gol y ayer el esquema de juego barcelonista no logró ese objetivo. Mourinho, por otro lado, volvió a vencer en un partido grande, y sigue invicto en las finales (12 triunfos de 12 posibles). Guardiola perdió por primera vez una final ayer, pero puede que, si se descuida, haya perdido algo más: la credibilidad del estilo de juego del FC Barcelona. A este Grand Slam todavía le restan dos partidos, que corresponden al plato fuerte: las semifinales de la Champions League. Allí saldremos de todo tipo de dudas.

BARCELONA 0
REAL MADRID 1

Barcelona: Pinto, Alves, Piqué, Mascherano, Adriano (Maxwell, m.119), Xavi, Busquets (Keita, m.108), Iniesta, Pedro, Messi y Villa (Afellay, m.105).

LA BUENA NOTICIA: ninguna. Como dirían los Beatles, “qué noche la de aquel día”. Y, para colmo de males, Adriano estará de baja un mes por una rotura fibrilar. Éste no será un día recordado por el barcelonismo ni mucho menos.

NECESITA MEJORAR: me reafirmo en lo que dije en la anterior edición del Grand Slam del Clásico. El Barcelona juega brillantemente al fútbol, pero marear la perdiz sin sentido alguno no es la solución. Parece que sus futbolistas tienen tal complejo de superioridad en el terreno de juego que no tienen ganas ni ánimo de ganar los partidos. Esperemos que lo sucedido la pasada noche sirva como cura de humildad y como toque de atención.

Real Madrid: Casillas, Arbeloa, Sergio Ramos, Carvalho (Garay, m.119), Marcelo, Pepe, Xavi Alonso, Khedira (Granero, m.104), Ozil (Adebayor, m.70), Cristiano Ronaldo y Di María.
LA BUENA NOTICIA: el equipo de Concha Espina vuelve a llevarse a la boca un título después de casi tres temporadas sin lograrlo. La buena defensa y las acertadas y certeras contras fueron la clave del triunfo madridista. El efecto Mourinho empieza a dar sus frutos.
NECESITA MEJORAR: su fútbol de ataque. Algo más de vistosidad no estaría de más en el equipo de Mourinho, que ya defiende brillantemente. La brillantez en lo ofensivo es una asignatura pendiente. Ayer se hicieron progresos. Se va por el buen camino.

Gol: 0-1, m.103: Cristiano Ronaldo cabecea un centro de Di María.

Árbitro: Alberto Undiano Mallenco (Comité Navarro). Amonestó por el Barcelona a Pedro (m.34), Messi (m.64) y Adriano (m.118) y por el Real Madrid a Pepe (m.26), Xavi Alonso (m.60) y Adebayor (m.74). Expulsó por acumulación de amonestaciones al madridista Di María (m.86 y 120).

Incidencias: final de la Copa del Rey, disputada en el campo de Mestalla, en Valencia, ante 50.000 espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones.
LA ANÉCDOTA DEL CAMPEÓN: el madridismo ha recibido la Copa del Rey como agua de mayo, pero ésta sufrió un pequeño contratiempo en la celebración que tuvo lugar en Madrid a altas horas de la madrugada pasada. El trofeo se cayó del autobús descapotable en el que viajaban los componentes del equipo y fue arrollado por el mismo. La real copa quedó de esta guisa:
Y esto es lo que ha dicho Sergio Ramos, que portaba la copa en el momento en el que cayó,  esta mañana en su cuenta de Twitter:

LA ANÉCDOTA DEL SUBCAMPEÓN: Shakira, compañera sentimental reconocida de Gerard Piqué, estuvo siguiendo las evoluciones del encuentro desde el palco de Mestalla. Al final del partido, fue todo un detalle por su parte consolar a su desolado novio.

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