Miami vuelve a adelantarse en las Finales NBA (88-86) pese a los irreductibles Mavericks


Les dio igual tener a todo el American Airlines Center (que no Arena) en contra, jugar en territorio comanche, en torno a una marea azul inmensa. Miami Heat sigue mostrando mayor entereza en estas Finales NBA 2011, y así lo demuestra su victoria, un triunfo de nuevo “in extremis” (88-86) ante unos Dallas Mavericks que volvieron a dejar a su líder, Dirk Nowitzki, solo ante el peligro en los minutos decisivos y que no pudieron acometer una nueva remontada en un partido en el que se vieron varias, un encuentro de rachas.

Tras el salto inicial, se vio muchísima igualdad en la cancha. Ambos conjuntos estaban entonados en el tiro y Dallas lograba tomar la delantera en los primeros minutos, con Jason Kidd y Deshawn Stevenson en estado de gracia. En Miami, Wade estaba al 100% desde el inicio y su equipo lograba muchísimos puntos en la zona, donde superó ampliamente al rival. Aun así, las ventajas eran cortas y los Heat lograron adelantar a los locales en el marcador, por mediación de una buena defensa y aprovechando los minutos de banquillo de Nowitzki. El primer cuarto concluía con un triple sobre la bocina de Mario Chalmers y con la sensación de que Miami no estaba haciendo nada del otro mundo para mandar en el partido, los méritos de ello eran más ajenos que propios merced a la floja defensa de los Mavericks, que motivó buenas cifras anotadoras heat en los primeros 12 minutos (29-22).

El partido seguiría siendo rácano a la vista de todos en el segundo acto, con muchas imprecisiones en buena parte del mismo y con Miami liderando en el luminoso con tranquilidad absoluta. Jason Terry y Nowitzki intentaban la mejoría de Dallas, que seguía muy fallón y con un gran número de pérdidas de balón, una tendencia muy peligrosa que el equipo texano mantiene desde el inicio de las series por el título. Sin embargo, los campeones del Oeste, muy dados al sufrimiento, volvieron a hacer uso de una de sus ya típicas remontadas para que los Heat volvieran a sentir el aliento de los locales en su cogote. Así, se llegaría al final de la primera parte con un 47-42 favorable a los visitantes, las espadas de nuevo en alto y papeles tornados, con Dallas de héroe y Miami de víctima.

Miami tomaba aire tras el descanso con un 8-0 de parcial, pero otro arreón de Dallas conseguía que el partido volviera a estar en un puño, con un15-2 de parcial que recordaba lo que ocurrió en Miami en el segundo partido de las Finales, empatando el partido a 57 con Barea y Chandler haciendo el trabajo sucio. Un tiro libre de Wade y dos triples (Chalmers y Lebron James, muy escondido en el tercer partido), ponían a los Heat 5 arriba, pero un triple de Terry reducían la diferencia sólo a 2 puntos. Miami ganaría el cuarto por 67-64, pero todo quedaba por decidir en el período definitivo.

Los primeros compases del último cuarto fueron de toma y daca constante, con un intercambio de canastas frenético. Fue en los últimos 12 minutos cuando volvió a conectarse al ordenador de las Finales Chris Bosh, que no aparecía desde su buena aportación en el partido inaugural de la eliminatoria. Miami lograba un 79-72 a mediados de cuarto que exigía de los hombres de Rick Carlisle una reacción inmediata. La imposibilidad de los campeones del Este de cerrar el encuentro o la lucha constante de Dallas provocaron un nuevo acercamiento de los locales (81-78). Nowitzki se echó al equipo a la espalda, como siempre, logrando que los Mavericks empatasen el partido cuando restaba algo más de un minuto para la bocina final. Bosh completaría su metamorfosis final de villano a héroe con la canasta que le daría el triunfo a Miami y Nowtizki no volvería a ser el salvador de Dallas en los últimos segundos del partido, fallando el típico tiro apelando a la heroica que se hace en estos casos (88-86). El objetivo de Miami ya se había cumplido, ganando al menos 1 de los 3 partidos en Dallas. Los locales habían vuelto a cometer un grave error al darle toda la responsabilidad a Nowitzki, sin nadie que le ayudara en los minutos finales.

Dallas 86
Miami 88
Equipos
Dallas Mavericks (22+20+22+22): Kidd (9), Stevenson (3), Chandler (5), Marion (10), Nowitzki (34) -cinco inicial-, Stojakovic (2), Terry (15), Cardinal (-), Barea (6) y Mahinmi (2).
Miami Heat (29+18+20+21): Bibby (3), Wade (29), Anthony (2), Bosh (18), James (17) -cinco inicial-, Howard (1), Miller (-), Haslem (6) y Chalmers (12).

A los Mavericks todavía les quedan dos partidos en casa para remediar lo sucedido, pero hay un dato demoledor que juega en su contra: quien gana el tercer partido de las Finales NBA yendo las series 1-1 desde que se instauró el actual sistema 2-3-2 en 1985 es poseedor del trofeo Larry O’Brien de campeón NBA unos días después. Dallas ya no solo tiene que ganar en la batalla contra Miami, sino también en una batalla contra la historia. El cuarto partido disputado la pasada madrugada ya habrá definido si esa batalla ha empezado con victoria o con derrota.

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