Los dioses del deporte español (VII):Severiano Ballesteros


Después de mucho tiempo, vuelve a Muchodeportivo una de nuestras secciones más emblemáticas y aclamadas, el serial Los dioses del deporte español, que versa sobre la vida y milagros de los mejores deportistas españoles de la historia. Hoy nos toca analizar la figura de un gran deportista que falleció hace no mucho tiempo, cuyo legado al mundo del deporte en general y al golf en particular permanecerá imborrable en nuestra memoria aunque pasen los años. Estamos hablando de toda una leyenda del deporte patrio, Severiano Ballesteros, uno de los mejores golfistas de la historia, triunfador en una época en la que el deporte español se encontraba a años luz de lo que es actualmente y valedor de un deporte que pasó de ser minoritario en nuestro país a gozar de un gran número de practicantes y de instalaciones de juego en España. 3 Open Británicos, 2 Masters de Augusta, 6 Ryder Cup y 5 Campeonatos del Mundo Match Play son los grandes alicientes de un palmarés brillante.

Entre campos y pastos

Severiano Ballesteros Sota (9 de abril 1957-7 mayo 2011) nació en Pedreña (Cantabria). Parece que el destino tenía reservado un papel destacado para el futuro golfista, ya que se crió desde pequeño en el ambiente idóneo para la práctica del golf: el campo. Además de ello, su padre, ganadero de profesión, era también jardinero del campo de golf de Pedreña y su tío, Ramón Sota, fue uno de los golfistas más destacados a nivel europeo en los años 50-60. Alentado por sus hermanos, que también practicaban este deporte, Severiano pronto comenzó a dar sus primeros pasos en el mundo del golf, siendo primero caddie, es decir, el ayudante y acompañante del golfista. Participó en su primer torneo a la tierna edad de 10 años y a los 12 llegó su primer triunfo. Un año después, ya demostraba unas habilidades innatas para la práctica del golf.

Era tal la pasión de Seve, como se le conocía cariñosamente, por tal noble deporte que aprovechaba todo el tiempo libre del que disponía  para practicarlo (casi siempre en la playa) e incluso se privaba de sus horas de sueño jugando a escondidas por la noche en el campo de golf de Pedreña. Antes de cumplir los 17 años decidiría hacerse golfista profesional, algo que ocurrió el 22 de marzo de 1974. Quedaría vigésimo en el primer torneo que disputó, un Campeonato de España absoluto. Al año siguiente vencería por primera vez en la categoría de los mayores en el Sub25 de España y su mayor éxito internacional sería un quinto puesto en el Open de Italia. Ballesteros comenzaba a dar muestras de su talento, pero lo mejor estaba aún por llegar.

Seve despega hacia el estrellato

1976 sería un buen año para Severiano Ballesteros, ya que obtuvo su primera victoria en un torneo internacional (Open de Holanda) y fue el gran dominador del circuito español, destacando el Campeonato de España absoluto que consiguió. Esa misma temporada disputaría su primera Copa del Mundo por Equipos, formando pareja con Manuel Piñero, siendo a la postre campeones del torneo. Ya comenzaba a ser conocido por la gente del mundillo, y más después de lograr un segundo puesto en el prestigioso Open Británico, uno de los torneos integrantes del Grand Slam golfístico, llegando a liderar el torneo durante tres días. En 1977 repitiría triunfo en el Mundial por equipos y comenzaría a gozar de gran reconocimiento en los dos países golfísticos por excelencia, Gran Bretaña y Estados Unidos, triunfando en torneos como Francia, Suiza, Japón, etc, siendo condecorado con la Orden del Mérito Británico. Un año despúes Seve sería un auténtico golfista de mundo, al haber logrado ya triunfos en los 5 continentes (destacando sus victorias en USA, Kenia y Japón) y al encadenar triunfos en seis torneos consecutivos, hazañas impropias para un golfista a tan pronta edad (20 años).

Por si lo conseguido anteriormente no fuera poco, 1979 fue el año de la confirmación de Severiano Ballesteros como uno de los mejores golfistas del momento. Logró convertirse en el ganador más joven del Open Británico en el siglo XX, con un triunfo lleno de momentos épicos, en el que tuvo que enfrentarse a situaciones de juego tan complicadas como tener que sacar una bola desde el aparcamiento del campo. Ese año volvió a confirmar su supremacía en España y también el inicio de una nueva etapa en el golf europeo, la de su reinado, que quedaría establecido en 1980 al triunfar de nuevo en un gran torneo de prestigio mundial, el Masters de Augusta, siendo el primer europeo en enfundarse la mítica chaqueta verde. Su superioridad en aquel Masters fue tal que llevaba a sus rivales 10 golpes de ventaja habiendo completado la mitad del recorrido en la última ronda. Esos grandes triunfos que copaban la primera plana mundial tenían escasa repercusión en España, donde el golf era un deporte semi desconocido.

La inexplicable no convocatoria de Ballesteros para disputar la Ryder Cup de 1981, la competición golfística más importante del planeta, que enfrenta a Estados Unidos y a Europa, no fue motivo de frustración para el cántabro, que consiguió nuevos triunfos de prestigio que añadir a su ya admirable palmarés (PGA Australia, Open de España, Mundial Match Play, Open de Escandinavia y Japón). Revalidaría su triunfo en el World Match Play al año siguiente y sería en 1983 cuando lograría su segundo Masters, su segundo triunfo en un torneo que le encantaba. Las declaraciones del segundo clasificado del Masters aquel año, Tom Kite, lo dicen todo: “Cuando juega así, parece que Seve está conduciendo un Ferrari y los demás un Chevrolet“.  El segundo Open Británico del de Pedreña llegaría también pronto, un año después (1984). Seve vencería de nuevo en tierras británicas en el mejor escenario posible, el campo de golf entre los campos de golf, St Andrews. Su último golpe, un putt histórico, dio la vuelta al mundo y es uno de los momentos más memorables de su carrera deportiva.

1985 fue el año en el que el golfista español condujo al equipo de Europa hacia su primera Ryder Cup desde 1957, año en el que todavía disputaba la competición Gran Bretaña y no Europa en su totalidad. Él fue quien inició un cambio de rumbo en el golf mundial, a partir de ese momento los golfistas europeos comenzarían a ganar cada vez más y más torneos y a gozar de una mayor importancia en el circuito mundial. Ese año Seve también se llevaría el gato al agua en el Match Play y el Open de España, entre otros grandes torneos. Tras un año 1986 saldado con un Trofeo Lancome como galardón más destacado, Seve volvió a ser el jefe de operaciones de la selección europea en la Ryder Cup de 1987, logrando el segundo entorchado consecutivo para Europa, obteniéndose la victoria, para mayor inri, en suelo americano. Todavía quedaban muchos años del mejor Severiano Ballesteros.

Culmen, relevo generacional y retirada

Sería en 1988 cuando Seve, en la cima de su carrera, se haría con su tercer y último British Open, volviendo a deleitarnos con un golpe desde el párking del campo. Sería éste su mayor triunfo hasta 1991, las temporadas de 1989 y 1990 fueron menores en cuanto a número de triunfos y palmarés, siendo reseñable el premio Príncipe de Asturias de los Deportes que se le otorgó en 1989. Dos años después, Ballesteros triunfó de nuevo en el World Match Play y se hizo con la victoria en el PGA Championship. Severiano tuvo una relación de amor-odio con el circuito americano, el cual se negó a disputar exclusivamente, compaginándolo siempre con el europeo. A partir de entonces, habiendo llegado a la cumbre de su carrera deportiva, el golfista español seguiría ganando títulos, pero dejando paso ya a las nuevas generaciones.

Los dos últimos grandes momentos de la carrera de Ballesteros tuvieron un nombre propio: la Ryder Cup. Después de disputar su última Ryder como jugador en 1995, con triunfo de Europa, logró algo que nunca antes había tenido lugar: la Ryder Cup se disputaría en su próxima edición, la de 1997, en España, tras insistir una y otra vez Seve en que el gran acontecimiento tuviera lugar en nuestro país. Ballesteros sería el capitán del equipo europeo que se impuso en aquella Ryder celebrada en tierras españolas, en el campo de Valderrama, única hasta la fecha celebrada en España, en otro de los triunfos destacados de su vida deportiva, esta vez como entrenador.  Aquella Ryder supuso el triunfo del colectivo frente a las individualidades americanas, y se recordará como la Ryder de Seve.

La repercusión de Seve en el golf fue tan destacada que incluso se creó un torneo de selecciones que lleva su nombre, el Seve Ballesteros Trophy, el Campeonato de Europa de selecciones golfísticas por así decirlo, que enfrenta a Europa Continental y a un combinado de Gran Bretaña e Irlanda. El propio Ballesteros se haría con la victoria en la primera edición de su torneo en el año 2000, capitaneando al equipo europeo, último título de su carrera. Un año antes se produjo la entrada del golfista español en el Hall of Fame del golf, siendo el primer europeo digno de tal honor. En la ceremonia en la que se produjo la inclusión de Seve en la institución norteamericana, uno de sus más aguerridos rivales, Lee Trevino, dijo lo siguiente: En cada generación destaca un golfista que es un poco mejor que el resto. Creo que Ballesteros es uno de ellos… en golf él tiene todo y todo quiere decir: toque, poder, saber, coraje y carisma“.

A partir de entonces el gran Seve siguió jugando profesionalmente al golf, y, aunque ya distaba mucho de ser el gran dominador de este deporte que fue durante la década de los 80 y principios de los 90, seguía provocando la admiración de los aficionados de todo el mundo con su pasión, su calidad y su entereza. Seguía disputando los grandes torneos y también el circuito senior, aunque ya sin grandes resultados y mermado por sus problemas de espalda, pero sí con el mismo tesón de siempre. Sería el capitán del equipo europeo que conquistó el Royal Trophy (Europa contra Asia) en dos ocasiones consecutivas (2006 y 2007).

Fue en Carnoustie, el campo de golf donde todo comenzó para Seve, en el que disputó su primer Open Británico en 1975, donde, un 16 de julio de 2007, el genial golfista natural de Pedreña anunció su retirada definitiva de los campos de golf. Dejaba el deporte profesional uno de los más brillantes y espectaculares golfistas de la historia.

Su partido más importante

Severiano Ballesteros nunca dejó de estar vinculado al mundo del golf tras su retirada. Su amor por los palos y la esférica bola era demasiado fuerte. Así, fue el fundador y creador de dos empresas vinculadas estrechamente a su idolatrado deporte: Trajectory, la cual ha diseñado y proyectado campos de golf en todo el mundo (España, Tailandia, USA, Escocia, Filipinas, Irlanda, etc), y Amen Corner, promotora y organizadora de torneos de golf a nivel mundial (entre otros, los ya mencionados Royal Trophy y Seve Ballesteros Trophy). Su incansable labor de difusión del golf en su país y en todo el planeta llevaron al reconocido diario británico The Times a declararle, en 2008,  atleta que más cambió la manera de ver el deporte de los británicos, que veneraban con locura la figura de Seve.

Todo había sido maravilloso en la vida de este gran deportista. Sin embargo, la desgracia y el infortunio se cernieron sobre el brillante golfista español cuando se conoció, en octubre de 2008, que padecía un tumor cerebral. Seve debía enfrentarse al partido de golf más duro y difícil de su vida. Tras dos meses de continuas entradas y salidas del quirófano, recibió el alta médica, viéndose abocado a una larga y complicada rehabilitación, necesaria en todo proceso cancerígeno. Lo peor ya había pasado. Desde que abandonó el estado de gravedad, Seve añadió a su tarea como difusor del golf un nuevo compromiso, la lucha contra el cáncer, creando la “Severiano Ballesteros Foundation“, dedicada a la investigación sobre los tumores cerebrales. El cántabro había logrado un nuevo triunfo en su ya de por sí victoriosa vida, siendo de nuevo objeto de la más profunda y sincera admiración mundial.

Sin embargo, la enfermedad no había dicho su última palabra y, tras casi tres años de lucha, finalmente pudo más que la salud. El 7 de mayo de 2011 Severiano Ballesteros falleció rodeado de sus más allegados en su casa de Pedreña, dejando huérfano de su talento deportivo y de su calidad humana al mundo. Las muestras de dolor y de tristeza fueron incontables, dejando claro una vez más el respeto que se le profesaba a Seve. Sus grandes amigos, tanto dentro como fuera del golf, los profesionales de su deporte y el colectivo deportivo en general lloró enormente su pérdida. Todos coincidieron en señalar su grandeza deportiva y humana.

Desaparecía el hombre de la eterna sonrisa, el golfista sublime, la persona 10, uno de los mejores deportistas españoles y, por qué no, de la historia. Logró que el golf no fuera un binomio entre británicos y estadounidenses. Luchó encomiablemente por lograr la difusión que este deporte tiene hoy en día a nivel mundial y nacional. Consiguió que el golf europeo estuviera a la altura del americano. Fue un golfista y una persona irrepetible. Por todo eso y mucho más, te echaremos de menos, Seve, y siempre te recordaremos. Fuiste un rebelde, un inconformista, un innovador y también un genio, porque es don de los genios cambiar el mundo, y tú lo hiciste.

Anuncios

Un pensamiento en “Los dioses del deporte español (VII):Severiano Ballesteros

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s