17 cualidades, 17 medallas (I)


3 oros, 10 platas y 4 bronces. Ése fue el botín conseguido por España en Londres 2012. A la hora de valorar las preseas conseguidas por la delegación española, lo más importante no son las cifras. Lo que verdaderamente importa son los deportistas, las personas, los valores que ellos y ellas (sobre todo ellas) nos han transmitido con sus triunfos. 17 cualidades, 17 medallas.

 
1 y 3. CONCENTRACIÓN: Mireia Belmonte, natación. Plata en 200 metros mariposa y en 800 metros estilo libre.

La nadadora badalonesa llegó a Londres con ganas de demostrar su inmensa valía en una piscina. Había grandes esperanzas puestas en Mireia, pero muchos dejaron de creer en ella cuando terminó en última posición la final de los 400 estilos. Volvería a defraudar, como en Pekín. Sus detractores olvidaban por un momento que aquella fue la primera experiencia olímpica de Belmonte, que contaba con 18 años entonces. 4 años después y con 22 primaveras a sus espaldas, Mireia logró huir del mundanal ruido que la rodeaba. Estaba preparada para subirse al podio en la competición deportiva en la que los focos alumbran a los deportistas con mayor intensidad. Llegaron a tildarla de juerguista, pero ella hizo oídos sordos. Su abstracción fue plena. Llegó la final de los 200 mariposa y Mireia nadó con auténtica furia en cada brazada, rabia contenida que descargó sobre el agua bañada en cloro de la piscina olímpica. Esta vez, las cosas serían distintas. Lideró la carrera durante varios largos, aunque finalmente fue segunda tras la china Liuyang Jiao. Primera medalla olímpica de la natación española desde Sidney 2000, cuando Nina Zhivaneskaia logró el bronce en los 100 metros espalda. Casualmente, Nina y Mireia compartieron habitación y confidencias en Pekín. Sólo la nadadora de Badalona podía ser la heredera de la primera española en conseguir una medalla olímpica en natación. Belmonte inauguraba el medallero español en Londres tras cinco jornadas de competición.

Días después, Mireia volvía a competir en la jornada vespertina. Final de los 800 metros estilo libre. Cuarto mejor tiempo para Mireia en semifinales, al igual que ocurrió en los 200 mariposa, curiosamente. ¿Garantía de medalla? Sí. En esta ocasión, la nadadora española se mostró mucho más relajada en la piscina. Estaba claro que ya se había quitado un peso de encima en su anterior final. Nadó sin pausa, pero sin prisa, durante la primera mitad de la prueba. Mireia se mantuvo entre el 4º y el 5º lugar, a la expectativa, guardando fuerzas para una ocasión propicia que llegaría en los últimos 300 metros. Entonces, Mireia volvió a volar sobre el agua. Su vuelo sólo le llevó hasta la segunda posición, siendo ya inalcanzable la estadounidense Katie Ledecky, que a punto estuvo de batir el récord del mundo femenino de la distancia. Otra plata que sabía a oro para Miss Belmont, que demostró en Londres una CONCENTRACIÓN sobrehumana para lograr sus metas. El futuro es suyo.

2. BRAVURA: Maialen Chourraut, piragüismo slálom (aguas bravas). Bronce en K1.

Ander Elosegi (4º) y Samuel Hernanz (5º) se habían quedado a las puertas de la gloria. Le tocaba a Maialen Chourraut conseguir la primera medalla olímpica del slálom español. La palista donostiarra es una de las mejores del mundo, algo que sólo le faltaba ratificar en los Juegos Olímpicos. Tendría que ganarse su presea en las aguas del Lee Valley. Una encarnizada lucha entre Maialen y un canal enfurecido dirimiría la cuestión. Las series preliminares fueron una buena señal para nuestra representante. Chourraut marcó el mejor tiempo en las eliminatorias y el segundo crono más destacado en semifinales. La medalla cada vez estaba más cerca para la palista de 29 años.

En la final, el descenso de Maialen no fue tan perfecto como los anteriores, pero le sirvió para marcar el tercer mejor tiempo provisional (106.87 segundos). Fue la penúltima palista en enfrentarse al canal de Lee Valley. Todo dependía de la actuación de la polaca Pacierpnik. Medalla o diploma, alegría o decepción. Salió alegría. Pacierpnik no realizó un gran descenso y Maialen se supo medalla de bronce antes de que la polaca finalizara su concurso. La euforia fue mayúscula. Ningún deportista español había conseguido subir al podio olímpico en la modalidad de aguas bravas. Maialen Chourraut y su kayak eran pioneros. Finalmente, pudo más la BRAVURA de una palista donostiarra que la de las aguas de un canal olímpico más que exigente. La medalla de Maialen era la culminación del trabajo de sus compañeros Ander y Samuel, con quienes la fortuna había sido mezquina. El slálom español no podía irse de vacío de Londres. La diosa Fortuna recapacitó y fijó sus ojos en la única componente femenina del equipo. Su decisión no fue equivocada.

 

4. PACIENCIA: Javier Gómez Noya, triatlón. Plata.

Un triatleta como Javier Gómez Noya no podía seguir compitiendo con ese sinsabor. Un hombre tres veces campeón de Europa y dos veces campeón del mundo (también con varios subcampeonatos en su haber) debe luchar por colgarse una medalla olímpica cueste lo que cueste. Este sueño le costó a Gómez Noya un amargo cuarto puesto en Pekín, donde se mantuvo entre las tres primeras posiciones de la prueba hasta que sus fuerzas dijeron basta. El gallego se preparó a conciencia para la cita olímpica londinense, con la esperanza de que a la segunda fuera la vencida. Entre medias,  Javier siguió triunfando a nivel continental e internacional. Era imposible que la mala suerte volviera a cruzarse en su camino.

Las principales amenazas para los sueños de grandeza de Gómez Noya en Londres eran dos hermanos británicos, los grandes dominadores del triatlón masculino actual: Alistair y Jonathan Brownlee. Los Brownlee eran claros favoritos para subir al podio olímpico. Es más, nadie dudaba de que alguno de los dos hermanos sería el vencedor de la prueba. Hyde Park dictaría sentencia. Natación, ciclismo y atletismo: todo en una sola carrera. Javier sabía de la importancia de mantenerse entre los líderes de la prueba durante sus 3 segmentos y lo demostró. Tanto en el tramo a nado como en el recorrido en bicicleta, el triatleta español no se despegó de la cabeza de carrera, vigilando especialmente a los peligrosos Brownlee. Ellos tampoco perdieron detalle de dónde se encontraba su principal rival en cada momento.

Al fin, llegó la carrera a pie de 10 kilómetros. En un momento dado, Alistair y Gómez Noya dejaron atrás al resto de participantes, incluido Jonathan Brownlee. El inglés vio cómo su hermano mayor y el español se alejaban en el horizonte mientras él debía cumplir una penalización de 15 segundos. La victoria estaba al alcance de la mano para Javier. Sin embargo, Alistair no podía decepcionar a todo un país pendiente de él. El triunfo era la única opción posible. Por eso, el mayor de los Brownlee corrió con todas sus fuerzas para escaparse en solitario en búsqueda del oro y lo consiguió. Javier fue segundo y compartió podio y medalla con Alistair y Jonathan, que logró hacerse con el bronce a pesar de sus complicaciones. Al triatleta español no le importó el color de la presea adquirida. Su sabor era el más dulce y maravilloso que había degustado en toda su carrera deportiva. Gómez Noya demostró en Londres que la PACIENCIA  siempre es buena consejera. Sus años de duro trabajo daban por fin resultado en unos Juegos Olímpicos.

5. PASIÓN: Marina Alabau, vela. Oro en clase RS-X.

El nombre de esta regatista sevillana ya nos indica su inclinación hacia todo lo que tuviera que ver con el mar desde bien pequeñita: Marina. Era imposible que la vela no le tentara. Pronto, Marina quiso ir más allá y cambió el barco por la tabla de windsurf. Prefería ver y sentir de cerca el lado salvaje del mar. La joven destacó desde el principio en categorías inferiores y llegó a entrenarse con el equipo preolímpico de vela con tan solo 16 años. Alabau tenía chispa, ganas y amor por su deporte y por las aguas marítimas. El éxito debía acompañarle sí o sí.

En 2009, Marina se proclamó campeona del mundo en las aguas de Weymouth, la futura sede de la vela en Londres 2012. Antes habían llegado bronces y subcampeonatos mundiales. Su dominio en RS-X era incontestable en Europa. Sólo le faltaba el oro olímpico para cerrar el círculo. Esa ilusionante meta llevó a la regatista española a preparse duramente, tanto en lo físico como en lo mental, para la cita londinense. La clase RS-X desaparecía en 2012 del mapa olímpico, así que Marina estaba ante la última oportunidad de su carrera para llevarse una medalla en la competición deportiva por excelencia. Ya fue cuarta en Pekín. Sabía lo que era estar entre las mejores de su especialidad en unos Juegos Olímpicos.

Marina dominó la competición de principio a fin, prácticamente sin dar opciones a sus rivales. Fue a por el oro desde la primera regata. Esa constancia tendría premio. La regatista sevillana llegó a la última regata sin presión, sabiendo que un séptimo puesto ya le valía para ser oro. A Marina le dio igual: salió a ganar esa regata como si le fuera la vida en ello. Acabó segunda en la Medal Race, resultado que confirmó su medalla dorada. Alabau sacó 20 puntos de ventaja en la clasificación general a la medallista de plata, la finlandesa Tuuli Petaja. Su peor regata fue la octava, en la que quedó precisamente en octava posición por una penalización. El oro de Marina Alabau fue un merecido reconocimiento al trabajo, al esfuerzo y, sobre todo, a la PASIÓN  por una disciplina, el RS-X, que en Rio 2016 ya no será de la partida en vela. Aun así, mereció la pena, Marina.

6 y 12. COMPENETRACIÓN: Ona Carbonell y Andrea Fuentes, natación sincronizada. Plata  en dúo/ Equipo español de natación sincronizada (Clara Basiana, Alba Cabello, Ona Carbonell, Margalida Crespí, Andrea Fuentes, Thais Henríquez, Paula Klamburg, Irene Montrucchio y Laia Pons). Bronce  por equipos.

España es una potencia de primer orden desde hace varios años en un deporte tan exigente como la natación sincronizada, en el que cualquier fallo, por pequeño que sea, supone la frontera entre el metal o la nada. Las principales culpables de que este deporte sea de interés general para nuestro país hoy en día son Anna Tarrés, la seleccionadora del equipo español, y Gemma Mengual, una de las mejores especialistas en sincronizada de la historia. Estas dos mujeres ayudaron a fraguar el éxito nacional en esta disciplina acuática. Las primeras medallas olímpicas de la sincronizada española llegaron hace 4 años, en Pekín. En la capital china, Mengual se colgó la plata en dúo junto con Andrea Fuentes, hoy la nadadora más veterana del grupo. Ambas consiguieron otra medalla plateada junto con el resto de sus compañeras en la competición por equipos. Mengual se retiraría un año después, dejando un poco huérfanas a sus acompañantes y amigas. ¿Podría la nueva generación de la natación sincronizada española repetir los éxitos de sus predecesoras?

La respuesta acabó siendo afirmativa. En Londres, la sincro española volvió a llevarse dos medallas para casa, aunque con mejor fortuna en la modalidad de dúo. El ejercicio que debían poner en práctica Andrea Fuentes y Ona Carbonell como pareja era de una dificultad enorme y, a su vez, de una calidad técnica excepcional si todo salía bien. Las rutinas preliminares concedieron un tercer puesto provisional a las nadadoras españolas. Fuentes y Carbonell creían que los jueces no estaban valorando lo suficiente su propuesta. Ese pensamiento les sirvió de acicate para mejorar en la gran final. El día D todo salió como debía salir y el tango La Cumparsita fue bailado a la perfección por Andrea y Ona en la piscina del Centro Acuático de Londres. Los jueces acabaron premiando la dificultad de la actuación que llevó a cabo el dúo español con una merecida medalla de plata. El dúo ruso se llevó el oro, mientras que la pareja china tuvo que contentarse con el bronce tras conseguir mejor puntuación que las españolas en la rutina libre y técnica.

En la competición por equipos, las chicas de Anna Tarrés comenzaron y concluyeron en tercera posición. Su mejor actuación tuvo lugar en la final, con las nadadoras españolas vistiendo un llamativo traje con escamas que les hizo parecer verdaderas sirenas en el agua. El ejercicio del equipo chino acabó causando mejor impresión a los jueces, que mantuvieron en vilo al equipo español durante más minutos de lo habitual tras finalizar su actuación por un error en la elaboración de las puntuaciones. Las sirenas españolas se llevaron el bronce en esta ocasión, cerrando su participación olímpica de forma sobresaliente. Pocos equipos de sincronizada gozan de una COMPENETRACIÓN  tan atroz como la que demuestran las nadadoras españolas cada vez que compiten. Rusia es inalcanzable para las nuestras, pero ¿por cuánto tiempo?

7. VALENTÍA: David Cal, piragüismo. Plata en C1 1000 metros.

David Cal es el deportista español olímpico por excelencia. Nadie se acuerda de él durante la Olimpiada, pero todos quieren asistir a una nueva hazaña del palista gallego cada cuatro años. Londres 2012 obligaba a David a superar un reto de mucha altura: convertirse en el deportista español con más medallas olímpicas de la historia. En esta ocasión, nuestro palista más internacional no disputaría dos pruebas, como sucedió en Atenas y en Pekín, sino una: C1 1000 metros. Cal ya había conseguido dos medallas olímpicas (un oro y una plata) en esta modalidad anteriormente. En tierras británicas tocaba ir a por la tercera.

Cal ofreció buenas sensaciones en eliminatorias y semifinales, logrando el primer y el tercer mejor tiempo respectivamente. El día en que el de Cangas del Morrazo disputaba su quinta final olímpica amaneció con viento favorable en el canal de Eton Dorney. Buena señal para David, que partiría en busca de la medalla desde la calle 7. Sin embargo, la salida del español no fue nada buena y, de repente, Cal se encontró peleando por las últimas plazas. Faltaban 500 metros para el final de la prueba y las esperanzas de medalla para el mejor palista español de la historia parecían desvanecerse. Sin embargo, Cal tenía guardado un as en la manga. A partir del paso por los 750 metros, su ritmo de paladas comenzó a ser trepidante y poco a poco se fue colocando en las posiciones de cabeza hasta concluir segundo tras el alemán Sebastian Brendel. Si la prueba hubiera contado con algunos metros más, el palista gallego podría haber superado a su rival germano, ya que se encontraba a 1”50 segundos a 250 metros de meta.

David Cal lo había conseguido: ya era el deportista español con más medallas olímpicas en su palmarés (5). La proeza de Cal nunca hubiera sido posible si no hubiera contado con una VALENTÍA  tan poderosa como para salir de cualquier entuerto.

 

8. ESFUERZO: Brigitte Yagüe, taekwondo. Plata en -49 kg.

Brigitte Yagüe nunca se llevó del todo bien con el taekwondo, su deporte fetiche. Comenzó pronto en este deporte y desde el principio demostró maneras sobre el tatami.  Sin embargo, algunos problemas con las federaciones de Cataluña y de las Islas Baleares (de donde procede) le hicieron perder algo de su pasión por el taekwondo. Brigitte se sentía demasiado cohibida, presionada. No sabía si realmente merecía la pena darlo todo por un deporte que no le daba casi nada . Su progresión le llevó a conseguir grandes triunfos en esta disciplina deportiva, como varios campeonatos de Europa y del mundo, pero Brigitte no confiaba en poder ganarse la vida así. Llegó a trabajar como dependienta en la popular cadena de ropa Zara y también como administrativa para subsistir un poco mejor.

Los Juegos Olímpicos y Brigitte tampoco se llevaron bien nunca. En Atenas, la taekwondista española cayó en primera ronda cuando era la favorita para hacerse con el oro de su categoría y no llegó a disputar los Juegos de Pekín por una lesión de muñeca. Entonces también partía como candidata a todo. Londres 2012 era la última oportunidad de Yagüe para hacerse con la única medalla que faltaba en su palmarés: la olímpica. A sus 31 años, la veteranía hacía mella de forma inexorable. Era ahora o nunca.

Brigitte fue avanzando de ronda en Londres. Las cosas cada vez se ponían más complicadas y el sufrimiento era mayor en cada nueva ronda. Por eso, cuando Brigitte consiguió el pase a la final por la mínima (10-9 ante la tailandesa Chanatip Sonkham), rompió a llorar. Ya no le importaba si sería oro o plata. Se había asegurado la primera (y seguramente última) medalla olímpica de su carrera. En la final cayó derrotada por un apabullante 8-1 por la china Jingyu Wu, pero el objetivo ya estaba superado de antemano. El taekwondo le había devuelto a Brigitte Yagüe el último logro que le quedaba por conseguir. Y todo gracias al soberano ESFUERZO  que Brigitte hizo siempre por salir adelante viviendo de sus hazañas en el tatami y por superar sus miedos. “Mi mayor rival soy yo“, declaraba poco antes de los Juegos.

9. PRECOCIDAD: Joel González, taekwondo. Oro  en -58 kg.

El nivel del taekwondo español siempre ha sido admirable, pero sólo se había plasmado en unos Juegos Olímpicos una vez: hace 12 años, con la medalla de plata de Gabriel Esparza en la categoría de -58 kg en Sidney 2000. Precisamente, en esta modalidad compite Joel González, uno de los mejores taekwondistas del mundo en la actualidad y con muchas papeletas para convertirse en el mejor taekwondista español de la historia.

Joel comenzó su andadura en este deporte a los 12 años. Desde sus inicios, mostró grandes habilidades para moverse con soltura en el tatami, gracias sobre todo a sus 1’85 metros de altura. Este joven deportista, natural de Figueres (Gerona, Cataluña) compagina su pasión con el estudio de un grado universitario de Criminología. Joel compite como si fuera un veterano desde hace tiempo, pero tan sólo tiene 22 años. Edad suficiente para haber ganado varios campeonatos mundiales y europeos de taekwondo. Quizá la clave del éxito de Joel radica en que entiende su deporte como una diversión. Cada combate es un nuevo reto para él. El tatami nunca le ha aburrido ni parece que vaya a hacerlo en el futuro.

Joel llegó a Londres como número uno del mundo de su categoría. Su condición de rival a batir le trajo más problemas de los previstos en su primer combate olímpico, en el que ganó in extremis (7-6) al sueco Uno Sanli. A partir de esa victoria en la ronda preliminar, Joel logró que su excelente estado físico se impusiera en los combates venideros. Dominó a sus contrincantes y siempre fue él quien impuso el tempo en cada batalla librada. Cuando logró el pase a la final gracias a un apabullante 13-4 ante el colombiano Óscar Muñoz, Joel no se liberó, como sí le ocurrió a Brigitte Yagüe. Él no se iría de Londres sin el oro olímpico. Así fue. Un nuevo resultado avasallador (17-8 frente al coreano Lee) concedió a Joel el oro, primero del taekwondo español en unos Juegos Olímpicos.

Joel González seguirá peleando muy duro hasta que sus días en el tatami concluyan. Su sed de victoria es insaciable, pero lo más impresionante de su trayectoria deportiva es la PRECOCIDAD  con la que ha conseguido todos sus éxitos en el taekwondo. Lo mejor es que su palmarés acaba de inaugurarse, como quien dice. El lema de los Juegos de Londres 2012 fue “Inspire a generation” (“Inspira a una generación”). Seguro que Joel González ha inspirado a las nuevas generaciones del taekwondo mundial y nacional con su triunfo.

 

17 cualidades, 17 medallas (II)

 

DATOS: Perarnau Magazine, Wikipedia, London 2012 y Google.

FOTOS: London 2012, EFE y EPA.

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