Eduardo Gurbindo: “Estar en el Barcelona exige luchar por todo”


Del Portland San Antonio al Barça pasando por Torrevieja, Valladolid y el combinado nacional. Así se podría resumir en pocas palabras la trayectoria deportiva de Eduardo Gurbindo (Pamplona, 1987). Por un lado, integrante del considerado por muchos mejor equipo de balonmano del planeta y de la selección vigente campeona del mundo y bronce continental. Por otro, ya fuera de las pistas, “un chico normal, muy casero, familiar y social”.

¿Cómo fueron tus inicios en el mundo del deporte?

Empecé jugando a futbito con mis amigos en el patio del colegio. También jugaba a pelota vasca, un deporte que me gustaba mucho, pero yo quería algo un poco más colectivo. Por eso al final me decanté por el balonmano, a mí siempre me ha gustado estar con gente y así todo es más divertido. Me apunté al equipo de los jesuitas de Pamplona y a partir de ahí empezó todo.

Tu primer contacto con un equipo profesional de balonmano tuvo lugar en un equipo mítico del balonmano español, el Portland San Antonio, afincado en tu Pamplona natal. ¿Qué puedes decirnos de aquella experiencia?

Empecé jovencito (16 años) y tuve suerte de que me acogiesen y de poder darme a conocer gracias a ellos. Sin embargo, era un equipo plagado de estrellas y muy potente, así que yo no tenía sitio y tuve que marcharme para poder progresar. Siete años después, no me arrepiento de aquella decisión.

Llegaste al Balonmano Torrevieja, donde curiosamente conseguiste tu mejor registro goleador en la Liga Asobal.

Allí pude jugar más y fui más goleador que en Valladolid, donde fui más colaborador. Todo jugador va encontrando sus puntos fuertes y puliendo su juego a lo largo de su carrera y yo lo he ido consiguiendo poco a poco.

Después pasaste por Valladolid, donde conseguiste varios hitos: primera convocatoria con la selección española absoluta, debut en competiciones europeas, etc. ¿Qué recuerdos tienes de aquella etapa?

Valladolid ha sido el paso más determinante de mi carrera. Tuve continuidad y la posibilidad que te dan los torneos de selecciones y las competiciones europeas de que la gente te vea y conozca me abrió muchas puertas. Cada equipo tiene sus metas y retos y en Valladolid el objetivo era crecer y poder llegar algún día a un equipo como el Barça.

 

SUPERCOPA DE ESPAÑA 2012

 

¿Qué valoración haces de tu periplo en el Barcelona hasta la fecha?

Todo jugador piensa en acabar en un equipo como éste, donde ganar títulos todos los años es una obligación. Los retos personales y colectivos son inmensos y poder vencer en liga, Copa Asobal y Supercopa y ser finalistas de la Champions la temporada pasada fue muy especial. El nivel en Europa cada vez es más alto, pero el Barça te da ese plus de poder disfrutar. El balonmano dura ‘x’ años y hay que aprovecharlos. Cuanto más puedas ganar, mucho mejor.

Hablando de retos, acabas de renovar con el club azulgrana hasta 2016. Ahora mismo, ¿tus metas y las del equipo están más puestas en hacer algo importante en Europa vista la escasa competencia que tenéis en la liga ASOBAL?

Todos los títulos son importantes, pero quizá el más codiciado por nosotros sea la Champions. El año pasado nos quedamos a las puertas de ganarla y creo que todo el mundo quiere desquitarse de aquello. Los demás títulos también son importantes y aunque el nivel de la liga española no sea como el de hace unos años todo el mundo quiere ganarla y sumar. Estar en el Barça exige luchar por todo.

Cambiando de tercio, tu paso por la selección española no ha podido ser más exitoso hasta la fecha: un bronce en el Mundial de 2011 y otro en el Europeo que se acaba de disputar en Dinamarca. ¿Cómo viviste desde dentro este último torneo?

Aproveché a tope la oportunidad, ya que nunca sabes si será la última. Mi convocatoria fue toda una sorpresa aunque fuera por la lesión de Alex Dujshebaev. El Europeo fue muy intenso desde el primer hasta el último día y aunque no gocé de muchos minutos lo disfruté, animando a los compañeros y haciendo todo lo que pude. Acabar con una medalla fue un plus y una alegría para todos.

Manolo Cadenas se estrenó como nuevo seleccionador en el torneo continental. ¿Habéis notado mucho el cambio con respecto a Valero Rivera, el anterior técnico?

El cambio de entrenador siempre afecta, ya que todos son diferentes. Hay pequeños detalles en ataque y defensa que varían en los sistemas de juego de cada técnico, pero son mínimos y todo el mundo se adapta rápido. En líneas generales el cambio ha sido muy suave y por ello el grupo se mantuvo sólido y consiguió el bronce. Con Cadenas la selección ha funcionado.

¿Crees que la mentalidad de la selección ha ganado en fortaleza desde el triunfo en el pasado Mundial?

La mentalidad y el grupo siguen igual desde hace años. Siempre se ha buscado llegar lo más lejos posible en los campeonatos, conseguir éxitos y que haya ilusión con lo que se hace y lo que se puede conseguir. Creo que la mentalidad es ganadora desde el Mundial de Suecia, ya que la selección ha estado siempre en semifinales (excepto en los Juegos Olímpicos de Londres) y jugando a un gran nivel. Eso dice mucho de las ganas y de la calidad de este equipo.

¿Qué más destacarías del Europeo al margen de vuestra actuación?

El ambiente. En Dinamarca se vive mucho el balonmano y daba gusto ver cómo los pabellones estaban a reventar y que la gente seguía los partidos con mucho interés. Da envidia que cuiden así al balonmano.

Unos cuidados que quizá se menosprecien en nuestro caso. ¿Crees que el nuevo éxito de España en una gran competición puede servir para paliar la fuga de cerebros que está sufriendo la ASOBAL?

No, por mucho que se intente demostrar que aquí hay mucho nivel todo depende del tema económico. En nuestro país no hay dinero ni sponsors ni seguridad económica y por tanto no es un destino interesante para jugadores extranjeros ni tampoco para los españoles. La gente sólo intenta buscarse la vida y hoy por hoy en España es muy difícil.

Está claro que la situación de nuestro balonmano no es la mejor ahora mismo: desaparición de algunos clubes, problemas económicos en otros tantos, la emigración que comentábamos a países como Francia o Alemania, con ligas más potentes deportiva y económicamente. ¿Cómo lo ves tú?

Hay una crisis generalizada y no es agradable que habiendo un buen nivel la gente se tenga que ir, pero es lo que nos toca. Se ha pillado una mala época y hay que sufrir. Si el día de mañana me tengo que marchar a jugar al extranjero, me iré, aunque lo haga con mucha pena.

Quizá pueda tener algo que ver que el fútbol eclipsa mucho al resto de deportes en nuestro país, ¿no crees?

Los demás deportes están a la sombra del fútbol y eso es algo que no va a cambiar nunca. En segundo lugar estaría el baloncesto y después nosotros, que vamos tirando poco a poco e intentamos hacer méritos para que la gente se enganche, pero es muy difícil. El fútbol es un negocio y frente a eso no se puede competir. Hay que aceptarlo y dar publicidad al balonmano todo lo que podamos, pero es complicado tanto por la crisis como por la mentalidad deportiva que hay en España.

Es paradójico que España ganase el Mundial de balonmano hace un año y que ahora esté incluso peor que antes en lo que a este deporte se refiere.

Ganar un Mundial en fútbol es muy importante, pero otros deportes donde la gente también se sacrifica y entrena un montón no tienen el reconocimiento que deberían. Me duele porque conoces a gente que mete muchísimas horas y que deja de hacer cosas por entrenar, pero esto es así y no tiene mucha pinta de cambiar.

Pasando a un plano más personal, ¿a qué crees que te hubieras dedicado de no ser jugador de balonmano?

Siempre me ha gustado mucho el deporte, pero no sé si me habría dedicado a otra disciplina distinta al balonmano. Creo que habría seguido estudiando. Me habría ido de Erasmus y estaría trabajando fuera de España. A mí me gusta vivir experiencias y conocer sitios nuevos, no se me caen los anillos por estar en casa. Si tengo que salir, salgo.

Eso está claro, porque llevas desde los 17-18 años lejos de casa. A pesar de todo, ¿es duro vivir lejos de tu entorno?

Cuando las cosas van bien todo es muy bonito, pero cuando algo no sale te gustaría tener cerca a la familia y a los amigos para desconectar. Es complicado, sobre todo en el tema de la comida. Echo mucho de menos la cocina de mi madre y cuando voy a Pamplona dejo que me mime en ese sentido.

¿Cómo es un día en la vida de Eduardo Gurbindo?

Entreno todas las mañanas dos horas (de 11 a 13 o de 12 a 14) en las que sabes que tienes que estar intenso, al cien por cien. Tenemos la tarde libre, pero al jugar dos días por semana hay que tener en cuenta los viajes. Cuando estoy en Barcelona aprovecho para estudiar o para relajarme: ir al cine, salir a cenar con los amigos, ver series y películas… Una vida tranquila, como la de cualquier chico normal y corriente.

¿Qué dirías que te ha aportado el balonmano tanto personal como profesionalmente?

Para mí es un orgullo poder estar en la élite. Es mi modo de vida, mi profesión, y cuanto más pueda estar y ganar en este mundillo mejor. La del deportista es una carrera muy corta y todo lo que llegue ahora, bienvenido sea.

¿Seguirás vinculado a tu deporte cuando te retires?

No me lo he planteado, pero sí me gustaría la posibilidad de ser entrenador o preparador físico en el futuro. Es algo a largo plazo, quizá estamos hablando de diez-doce años. No sé ni dónde voy a estar el año que viene, pero sí querría estar ligado de alguna forma al balonmano o al deporte en general cuando deje de ser jugador.

Estudias INEF a distancia a la vez que compites. ¿Es difícil compaginar ambas cosas?

Siempre me ha resultado bastante fácil estudiar, pero entre tanto viaje y entrenamiento es lo que menos te apetece. Hay que hacer un esfuerzo y sacar tiempo. Cada año procuro cogerme dos o tres asignaturas para ir haciendo la carrera poco a poco y estar satisfecho conmigo mismo. Quiero tener algo seguro cuando acabe en el balonmano y si te organizas bien hay tiempo para todo.

Para terminar, ¿qué le pide Eduardo Gurbindo al futuro?

Que todo siga como hasta ahora y sobre todo disfrutar. Creo que la clave de todo en la vida es disfrutar y pasártelo bien. Si no lo consigues, mal asunto.

 

ASÍ DEFINE GURBINDO A SUS COMPAÑEROS DE SELECCIÓN

Albert Rocas: calidad

Jorge Maqueda: valentía

Víctor Tomás: fuerza

Raúl Entrerríos: talento

Dani Sarmiento: desequilibrante

José Manuel Sierra: inteligencia

Julen Aguinagalde: MVP

Cristian Ugalde: rapidez

Juan Andreu: esfuerzo y vestuario

Joan Cañellas: facilidad

Viran Morros: defensor

Carlos Ruesga: coraje o revulsivo

Antonio García: lanzamiento

Valero Rivera Jr.: muñeca

Gedeón Guardiola: contundencia

Gonzalo Pérez de Vargas: desparpajo

 

Esta entrevista fue incluida en el número 20 de la revista Quality Sport

 

PD: el FC Barcelona se proclamó ayer campeón de la liga ASOBAL 2013/2014 con Gurbindo en sus filas. La ocasión era inmejorable para publicar sus reflexiones en este blog.

 

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FOTOS: Emilio Cobos

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