Ahora o nunca


Tres Final Four de cuatro posibles en las últimas temporadas. En la primera se pecó de inmadurez, en la segunda de inexperiencia tras 18 años sin ver tan cerca el título continental. ¿El pecado acompañará también al Real Madrid en Milán?

Sí, en cierta medida sí lo hará, porque el baloncesto de correcalles y birlibirloque que posee a los hombres de Pablo Laso desde hace tiempo parece un sacrilegio. Un escándalo público que está deleitando a media Europa y que atenta contra el baloncesto físico y defensivo mayoritario en la actualidad. Toda una Reforma luterana aplicada al deporte de la canasta para provocar cambios inmediatos e irreversibles. Doce discípulos evangelizan en la cancha y el instigador de todo imparte el dogma desde el banquillo. Una comunión que requiere del súmmum a nivel continental para certificar su perfección. Si el capitán de las huestes blancas levanta al cielo lombardo la novena Copa de Europa, la guerra habrá acabado, pero ¡ay si pasa lo contrario! Todo lo logrado hasta la fecha quedará olvidado y en saco roto para buena parte de la parroquia.

De ahí que la presión y la impaciencia sean los peores rivales del Real Madrid en la batalla final por la Euroliga. El juego del equipo es tan convincente que lo único que se espera es seguir con la rutina de esta temporada: victoria, victoria y victoria. Las derrotas quedan demasiado escondidas en el recuento de resultados, tanto que la vulnerabilidad ni se contempla. Peligroso apunte éste, más si cabe cuando enfrente se encuentran tres rivales como Maccabi, Barça y CSKA de Moscú. Bien es cierto que los tres han caído derrotados ante el Madrid en diversos momentos del curso, pero eso no garantiza nada. Una Final Four son palabras mayores y cualquiera que diga que su hambre de títulos es menor que la del adversario está mintiendo. Todos irán en búsqueda del Santo Grial que engrandezca los logros conseguidos a nivel doméstico.

Real Madrid baloncesto

Los pronósticos son inciertos, más si cabe observando lo ocurrido en las Final Four de las dos últimas temporadas, cuando Olympiacos venció sin ser esperado. No obstante, el conjunto blanco competirá irremediablemente como favorito en Milán. Más por sensaciones que por plantilla, aspecto en el que ni Barça ni CSKA tienen nada que envidiarle y en el que Maccabi quizá esté un paso por detrás. El rendimiento de dos hombres en particular puede ser decisivo para desequilibrar la balanza a favor o en contra de los madrileños: Sergio Rodríguez y Rudy Fernández.

El primero llegará a la cita más importante de la temporada con la vitola de mejor base de Europa tras un curso de ensueño tanto en Liga Endesa como en Euroliga. A día de hoy no hay mejor exponente que el Chacho a la hora de explicar qué significa el Madrid de Laso: velocidad, puntos y magia. Su baloncesto irreverente e imprevisible saliendo desde el banquillo será a buen seguro la brújula del equipo si los cánones son los habituales. Rudy Fernández deberá acompañarle en galones tanto en ataque como en defensa. Un consejo para el alero: debe vigilar muy de cerca un carácter que le juega muy malas pasadas en la cancha y que debería ser más inmune a las provocaciones.

Otro aspecto interesante será el paso de Nikola Mirotic por esta Final Four. El ala-pívot montenegrino ha protagonizado algunos de los mejores momentos de su carrera en la Euroliga y si el duende le acompaña su equipo lo agradecerá sobremanera. Un buen trabajo de hombres como Llull, Reyes, Bourousis o Darden también será de valiosa importancia y la intendencia de los ocupantes habituales del banquillo (Mejri, Slaughter, Draper si llega…) será necesaria cuando las cosas se pongan feas.

En cuanto a los rivales, el primer escollo será un Barça que parece haber superado sus problemas con la regularidad y que tiene en el físico uno de sus principales alicientes. La pelea por el rebote tendrá más importancia de lo que parece en este duelo. Ahí se encuentra la clave del Séptimo de Caballería en el que se convierte el Madrid al contragolpe. Poco probable que uno de los dos se lleve la victoria por una diferencia mayor a los 10 puntos, así que las pizarras tendrán un papel primordial en el encuentro. Vale la pena recordar que el último partido que enfrentó a blancos y azulgranas se decidió con un triple de Llull prácticamente sobre la bocina final. Sería estupendo poder decir que el Clásico que se disputará días antes en el ámbito doméstico será un perfecto banco de pruebas para este partido, pero todos sabemos la respuesta.

Si el Madrid consigue salvar este primer match, lo más probable es que en la final espere CSKA de Moscú. A priori, otro enfrentamiento nada sencillo que también quedaría marcado por pequeños detalles. El hambre de título alienta a los moscovitas, que como su hipotético rival tuvieron que agotar los cinco partidos de su serie de Playoffs (ante Panathinaikos) para llegar hasta Milán. Todavía escuece la derrota en la final de 2012, cuando todo estaba a favor; al menos los quilates siguen siendo los mismos que entonces. Una victoria y una derrota constituyen el balance de los enfrentamientos entre ambos equipos durante esta temporada. La igualdad estaría servida.

Quizá las cosas fuesen más favorables para el Madrid si el título hubiese de jugarse ante Maccabi. Los israelitas nunca abandonaron del todo la élite europea, pero ya no son lo que fueron. Un Schortsanitis que nunca acabó de cumplir las expectativas es la cara más visible de un equipo que parte como la Cenicienta de los aspirantes. Precisamente el exceso de confianza de los rivales puede ser el mejor aliado de este Maccabi. El carácter que siempre le caracterizó sigue ahí, escondido pero vivo.

En definitiva, desquite es un buen término para explicar lo que se espera del Real Madrid en esta Final Four. Todo parecía atado y bien atado en 2013 y acabó por desatarse. ¿Ocurrirá lo mismo este año? Imposible jugar a las adivinanzas, pero la oportunidad es la mejor de la historia reciente de la sección. Ni un hipotético triplete (ACB, la Copa del Rey ya conseguida y esta Euroliga) ni una hipotética Novena estuvieron tan cerca. Jugadores y cuerpo técnico lo saben, la afición lo sabe y los rivales lo saben. Sólo falta resolver unos flecos para pasar de la historia a la leyenda, de la leyenda al mito. Esta Final Four es el ahora o nunca para el Real Madrid de Pablo Laso.

Descarga la Guía Basketme de la Final Four en la que está incluido este artículo

FOTO: La Vanguardia

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