Devoto hasta la médula


Una parte muy importante de la historia de la Euroliga comenzó a escribirse el 15 de enero de 1998. Aquel día el FC Barcelona venció en el Palau Blaugrana por tan solo un punto (77-78) al Alba de Berlín. Triunfo anecdótico salvo por un pequeño detalle: el debut en la máxima competición europea de clubes de un jugador que estaba destinado a cambiar la historia de su club y por ende del baloncesto europeo. Juan Carlos Navarro Feijoo dio entonces sus primeros pasos en una competición todavía conocida como Copa de Europa que le haría tocar el cielo tanto a nivel colectivo como individual.

El ‘11’ azulgrana tiene a sus espaldas nada más y nada menos que siete Final Four, que pasarán a ser ocho en Milán dentro de unos días. Navarro, segundo jugador con más presencias en la cita por el título tras Theo Papaloukas, presenta una relación de amor-odio con la Euroliga, al igual que su club. Es bien sabido que la trayectoria del Barça en la competición continental durante los últimos 25 años ha sido tortuosa, con más penas que glorias. Lo demuestra este escalofriante dato: en sus 13 presencias en la Final Four, el conjunto de la Ciudad Condal sólo pudo llevarse la victoria final en dos ocasiones. Las bestias negras son multitud en esta historia: la Jugoplastika de Split de Maljkovic, Kukoc, Radja y compañía; Vrankovic y su inoportuno tapón a Montero; el CSKA de Moscú en su momento de mayor plenitud. Del mal fario no se escapó ni un imberbe Pau Gasol, cuya apendicitis antes de los cuartos de final de 2001 bien pudo ser culpable (y así lo reconocen los protagonistas) de privar a sus compañeros de una nueva semifinal europea.

A pesar de todo, la suerte del Barcelona en suelo europeo comenzó a mejorar a partir del estallido de su particular ‘Bomba’ de relojería. Con un baloncesto de seda y un temple de acero, Navarro fue haciéndose poco a poco con minutos de peso en la plantilla azulgrana. La primera Final Four que disputó el escolta de Sant Feliu de Llobregat tuvo lugar en 2000 en Salónica (Grecia). En tierras del Olimpo, un Barça todavía dirigido en la banda por Aíto García Reneses cayó tanto en semifinales ante el Maccabi Tel-Aviv israelí (65-51) como frente al Efes Pilsen turco en el partido por el tercer y cuarto puesto (75-69). La participación de Navarro en el evento fue anecdótica, consiguiendo dos puntos en el primer encuentro. La final de consolación fue un castigo tan incómodo que Aíto decidió privar de ella a sus principales estrellas, Navarro incluido.

Tras dos temporadas consecutivas cayendo a las puertas de la Final Four a manos de la Benneton de Treviso italiana, en 2003 al fin llegó la primera y ansiada Euroliga del Barcelona. En una cita por el título celebrada en un marco tan inmejorable como su Palau Sant Jordi local, el club logró la corona de campeón europeo. Aunque los números digan lo contrario (13 puntos entre semifinales y final), la actuación de Navarro fue capital para la consecución de la gesta. Una bandeja del ’11’ tras robar un pase fallido de Darius Songaila certificó la victoria ante CSKA de Moscú en semifinales (76-71) y la final supuso toda una redención ante la archiconocida Benneton (76-65). Bodiroga y Fucka se llevaron casi toda la atención mediática, pero Navarro ya lucía con brillo propio en el equipo de su vida, que consiguió un inédito triplete aquel curso.

Hizo falta un nuevo paréntesis de dos temporadas para volver a ver al Barça y a su escolta fetiche peleando por la Euroliga. La temporada 2005/2006 trajo consigo a un Navarro que se crecía cada vez que escuchaba el “I Feel Devotion”. Con cartas de presentación como sus 32 puntos ante Zalgiris Kaunas (su récord de anotación hasta la fecha en EL) y su primera nominación para el mejor equipo de la competición, ¿quién podría parar a ‘La Bomba’ en la Final Four de Praga? El CSKA de Moscú. Tras una primera parte inmaculada, los por aquel entonces pupilos de Dusko Ivanovic se desinflaron en los 20 minutos posteriores ante rivales de la talla de Papaloukas, Smodis, Langdon o Holden. Al 75-84 final le acompañó una nueva derrota en la intrascendente consolación ante TAU Cerámica (82-87), con 10 y 20 puntos respectivamente de un Navarro que ya era el líder del Barça.

Como viene siendo habitual en esta historia, hubieron de pasar dos cursos baloncestísticos hasta la nueva presencia del Barça en la antesala de la gloria continental. La Final Four de Berlín ’09 también dejó un regusto amargo en las filas azulgranas a pesar del enésimo sobresaliente de Navarro en la Euroliga. La marcha fugaz a la NBA no había mermado ni un ápice el rendimiento de un jugador cuyo inmenso talento seguía enamorando al Viejo Continente una y otra vez. CSKA volvió a cruzarse en el camino del único representante español en tierras germanas, que rozó el triunfo en semifinales hasta el último suspiro sin poder frenar a un letal Siskauskas (78-82). Parecía que los moscovitas, muy rencorosos ellos, todavía no habían olvidado la jugarreta del ‘11’ del Barça seis años atrás. De nuevo tocaba jugar el partido que nadie disfruta, un tercer y cuarto puesto que Navarro y compañía sí lograron vencer esta vez con el Olympiacos griego como adversario (79-95). 13 y 14 fueron los puntos del de Sant Feliu en los dos partidos del nuevo cara a cara por el título fallido.

Navarro Euroliga

La segunda Euroliga se había hecho esperar demasiado, así que el Barcelona decidió colarse una vez más entre los cuatro mejores equipos de Europa para probar suerte. Y vaya si lo consiguió. Con una plantilla excelsa tanto en la cancha (Ricky Rubio, Pete Mickael, Erazem Lorbek, etc) como en los banquillos (el mejor Xavi Pascual que se recuerda), el club logró su segundo entorchado continental. La vendetta, al igual que en 2003, volvió a hacer acto de presencia para derrotar a un CSKA que perdió su condición de bestia negra en semifinales (64-54) y a un Olympiacos que cayó con estrépito en la final (86-68). Navarro fue el MVP de la cita de París gracias a su destacada aportación tanto en semifinales como en el duelo por la copa (14 y 21 puntos respectivamente). Si a esto le añadimos su MVP del mes de abril, un galardón idéntico en el cuarto partido de Playoffs y la inclusión en el primer equipo de la Euroliga, tenemos la temporada continental perfecta.

Quizá el segundo título europeo del Barcelona influyese en la confirmación de la ruptura de una ecuación habitual: las dos temporadas de travesía por el desierto anteriores a toda presencia azulgrana en una Final Four. Tras ausentarse de la cita doméstica de 2011, Estambul, que vio caer a los vecinos del Joventut de Badalona ante Partizan de Belgrado en 1992, acogió a la plantilla del Barça veinte años después. Tampoco hubo suerte para el representante español de turno en esta ocasión. Esclavo de las venganzas que tanto nos han acompañado en este periplo histórico, el Barça no pudo con Olympiacos (68-64) en semifinales. Los griegos, futuros campeones, nunca cedieron el liderato del marcador y del juego a un equipo en el que Navarro (18 puntos) quedó demasiado solo. Al menos la tragedia helena no se remató en la final de consolación, en la que los hombres de Xavi Pascual vencieron a Panathinaikos por 69-74 sin la participación de su capitán. La Final Four volvió a recibir al Barcelona en 2013, aunque entonces tampoco se dio con la tecla correcta. El Real Madrid de Pablo Laso (67-74) en semifinales y CSKA en el tercer y cuarto puesto (74-73) dejaron sin título a Navarro (9 y 17 puntos en ambos encuentros) y los suyos.

Así llegamos a la actual temporada, en la que el Barcelona disputará su tercera Final Four consecutiva, la quinta en los últimos seis años. El bagaje del equipo ha sido espléndido tanto en grupos y Top 16 como en Playoffs de cuartos de final (3-0 ante el Galatasaray turco). El conjunto azulgrana apenas ha convivido con la derrota en una temporada continental muy especial para su alma máter. Juan Carlos Navarro se convirtió hace escasos dos meses en el jugador con más partidos y minutos jugados de la historia de la competición. A esto hay que añadir sus récords históricos en otras ocho categorías estadísticas de la Euroliga: anotación, triples intentados y convertidos, tiros libres intentados y anotados, valoración y tiros de campo intentados y anotados.

10 en estadística para un Navarro que llegará a tierras de la Lombardía con el hambre de triunfo que siempre le ha caracterizado intacta. ¿Quién es capaz de descartar el campeonato del Barcelona cuando es sabido que los azulgrana se encuentran liderados por la historia, la leyenda de la Euroliga en persona?

Un dios entre mortales dictará su enésima clase magistral en Milán. La devoción para su cátedra está asegurada.

Descarga la Guía Basketme de la Final Four en la que está incluido este artículo

FOTO: Antena 3

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