Lo mejor de mi etapa en Marca.com: el primer ‘Spanish Bull’


Pau Gasol y Nikola Mirotic no son los primeros representantes de nuestro baloncesto en vestir la camiseta de Chicago Bulls. Hubo un tiempo en que otro destacado interior español estuvo cerca de fichar por la escuadra de Illinois: Roberto Dueñas. El pívot madrileño llegó a soñar más que despierto con la posibilidad de jugar en los dominios de un tal Michael Jordan.

Dueñas pasó de las largas esperas a los sueños por cumplir en una parada de autobús a la elite casi sin enterarse. Con 21 años y 2,18 metros de altura, el pívot del FC Barcelona se convirtió en una de las grandes esperanzas del baloncesto español a finales de los años noventa. Los ecos de su talento también llegaron al vigente campeón estadounidense, que fijó su mira en el mostoleño tras convertirse en el MVP de la final de la ACB en la temporada 1996-1997.

Chicago se puso en contacto con el jugador poco después de la final liguera. Jerry Krause, General Manager de la franquicia, e Ivica Dukan, ojeador internacional de los Bulls, se entrevistaron personalmente con Dueñas en varias ocasiones. La retirada del cuatro veces campeón de la NBA Robert Parish dejaba una suculenta plaza vacante en el juego interior bull. Dukan veía con buenos ojos que Dueñas supliera a su tocayo. Fascinado por la altura y buen hacer en el tiro del español, creía que podría ir ganando agresividad y madurez con el tiempo.

Un “sí, quiero” que nunca llegó

 
El interés de los Bulls acabó concretándose con la elección del jugador del Barça en el puesto 58 —último de la lotería— de la segunda ronda del Draft. Dueñas agradeció el gesto, pero declinó la proposición por el momento. Su corazón y su mente estaban en la selección (se encontraba concentrado para el Eurobasket de España) y en Barcelona, con un contrato que deseaba poder cumplir. Los problemas físicos que tantos quebraderos de cabeza causaron al pívot aparecerían poco después para truncar la opción de las Américas hasta nueva orden.

Los cantos de sirena procedentes de Estados Unidos volverían a sonar con fuerza en otras ocasiones, pero fue imposible convencer a Dueñas de dar el salto. No lo hicieron el Open McDonald’s de París o los ojeadores asistentes a las diversas Copas del Rey en las que participó. Tampoco el deseo explícito de su entrenador, Aíto García Reneses, y ni tan siquiera las dos semanas que llegó a entrenar con los Bulls. Chicago acabó traspasando los derechos de Roberto Dueñas a Charlotte/New Orleans, que a su vez se los cedió a Miami. Allí siguen, esperando una oportunidad que ya nunca podrá llegar.

Publicado en Marca.com el 18 de julio de 2014

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