El Cocinas.com sucumbe ante Lleida tras una abusiva primera parte (69-80)


La reacción local en los últimos minutos fue insuficiente para paliar un vendaval triplista que acabó con las aspiraciones riojanas con Kahlig (32) como estilete

 
Realmente hay días en los que es mejor no levantarse de la cama. Como hayas posado el pie izquierdo antes que el derecho en el suelo, despídete de una jornada plácida y prepárate para rechinar los dientes en un bucle infinito. Dará igual que los tiros entren en la sesión de entrenamiento de la mañana y en la rueda de calentamiento previa al partido. Las cosas no saldrán como esperas y no podrás evitarlo; la inercia ganadora estará en posesión del rival de forma irremediable. Si además aparece un halo de esperanza y tu mala suerte se resuelve hasta cierto punto, no te confíes: habrás nadado para morir en la orilla. Algo así le sucedió a un Cocinas.com de nuevo sufridor hasta el extremo, esta vez con Actel Força Lleida como adversario (69-80). Los riojanos vieron cómo los ilerdenses les superaban con amplitud en la primera parte para minutos después pasar a ser un equipo vulnerable…y aun así acabar ganando el encuentro con suficiencia. Cuando las cosas no quieren salir, no saldrán por mucho que lo intentes.

Las cosas empezaron a torcerse demasiado rápido para el Clavijo. Poco importaron los siete puntos del capitán Galarreta que sirvieron para abrir fuego en el primer cuarto. Lleida no tardó en demostrar su hambre de victoria adquiriendo siete puntos de ventaja (13-20) por mediación de un ataque frenético liderado por Kahlig desde el perímetro y el imponente Fran Guerra en la pintura. Los catalanes anotaron nada menos que seis triples en los 10 primeros minutos ante un conjunto local carente de toda iniciativa en ataque. El 17-26 con el que concluyó el acto inicial no presagiaba una buena noche para las huestes de Antonio Pérez. Lo peor estaba por llegar.

El segundo cuarto supuso todo un monopolio baloncestístico para los visitantes y sobre todo para un jugador en concreto: el estadounidense Kahlig. El 6’75 se convirtió en una distancia poco retadora para el alero, que no hizo sino engordar sus estadísticas en el tiro exterior para acabar la primera parte con ocho triples y la friolera de 26 puntos. Como consecuencia de los aciertos de unos y los deméritos de otros, el marcador llegó a mostrar un incontestable 23-44 durante el periodo. Tras demasiados minutos sin corazón ni cabeza, el Clavijo empezó a recuperar el ánimo. Las acciones defensivas de Borja Arévalo y cinco puntos consecutivos de Mike Carlson dieron un poco de oxígeno a un resignado Palacio de los Deportes (30-47). El descanso llegaría con tres puntos más de Lleida (30-50) y un revelador dato: su estrella había anotado tan solo cuatro puntos menos que todo el Cocinas.com.

El regreso de los vestuarios trajo consigo una oportunidad que pudo haber sido y no fue. Los ilerdenses, quizá confiados por su contrastado liderazgo, se dejaron llevar a un cúmulo de desaciertos en el tercer cuarto. El problema fue que el Clavijo no quiso ser menos que el rival y también contribuyó a brindar al respetable un espectáculo dantesco. Los tiros libres fueron la principal vía anotadora de ambos equipos durante diez minutos en los que pareció jugarse a anotar menos que el enemigo y a poder ser sin canastas de por medio. Las conclusiones eran pocas al llegar al último cuarto (40-60), pero la principal seguía estando bien clara: la victoria riojana era prácticamente una utopía.

La cruda realidad pareció todavía más nítida al comenzar a descontarse los diez minutos finales. Lleida recuperó su intensidad para conseguir un 0-5 de parcial, pero se encontró con una sorpresa inesperada: los locales por fin respondían. Fabio Lima fue el ejecutor de un atisbo de remontada que ilusionó a la hinchada y a los propios jugadores del Cocinas, que creyeron por primera vez en el encuentro que el triunfo era posible. El portugués puso la anotación, Ott la solvencia, Zimmy el espectáculo y el equipo en su conjunto la actitud que el partido necesitaba para revitalizarse a base de emoción. Sin embargo, el despertador no tardó en sonar y el sueño quedó barado en torno a los siete-diez puntos de distancia. El 69-76 que dictaba el electrónico a escasos segundos de la bocina final fue lo máximo a lo que aspiró el Clavijo a la hora de tensar la cuerda. Lleida fue un líder sólido y, aunque batible en la segunda parte, casi nunca llegó a estar al alcance de los riojanos, cuyo último sprint llegó demasiado tarde.

FICHA

 
Cocinas.com (69): Arévalo (4), Ott (14), Galarreta (9), Coego (4), Nwogbo (16) -cinco inicial- Karlson (5), Nikolic (2), Lima (12), Kudlacek (1) y Lobo (2).

Actel Força Lleida (80): Simeón (5), Mújica (7), Kaldre (2), Kahlig (32), Guerra (6) -cinco inicial- Rubín de Celis (2), Kaufmanis (12), Sutina (7), Alzamora (3) y Fakuade (4).

Publicado en Rioja2.com el 22 de noviembre de 2014

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