Jan Urban: “Estar en la lista de Cruyff para reforzar al Dream Team fue la leche”


Afable, sincero y directo, Jan Urban (Jaworzno, Polonia, 1962) conversa animadamente con MARCA Plus. El polaco repasa su trayectoria como futbolista y como entrenador, además de la actualidad del deporte rey, sin rehuir ninguna cuestión. Queda patente su amor por Pamplona y por un escudo, el de Osasuna, que siempre llevará en el corazón.

¿Cuándo le entra a Jan Urban el gusanillo por el fútbol?

De crío, como a la mayoría de los chavales. Estaba siempre con el balón debajo del brazo jugando en el colegio y en la calle, casi siempre con gente mayor que yo. Parece que lo hacía bien y siempre me decían: “Oye tú, pequeño, vente a jugar con nosotros”.

En Polonia llegó a ser no sólo futbolista, sino también mecánico y chófer entre otros oficios. ¿Cómo compaginaba el trabajo con el deporte?

Fue una etapa en la que yo jugaba en un equipo polaco de Segunda B. Entonces no había fútbol profesional en mi país y estábamos bajo la protección de alguna empresa minera, del ferrocarril, alguna fábrica, etc. De algún sitio teníamos que cobrar el sueldo y la Seguridad Social, pero el trabajo era un poco sobre el papel.

Aterrizó en Pamplona y se convirtió en el santo y seña de Osasuna de inmediato. ¿A qué diría que se debió esa adaptación tan rápida al equipo?

A la experiencia. Yo no era un chaval que venía a España sin saber de qué iba esto. A mis 27 años, había jugado en dos clubes de la Primera División polaca. En uno de ellos gané tres ligas en una época en la que la competición en Polonia era muy fuerte, con jugadores que habían participado en Mundiales y que habían ganado medallas olímpicas.

También había jugado el Mundial de México ‘86 con la selección polaca y partidos europeos. Si sabes jugar al fútbol, te defiendes en cualquier sitio, y eso que en Pamplona me llevé la importante sorpresa de que Pedro Mari Zabalza me puso de delantero cuando yo había jugado de medio izquierdo desde niño. Lo hice bastante bien.

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Es recordado como el hombre del hat-trick rojillo en el Bernabéu allá por 1990. ¿Qué le suscita aquél partido en concreto?

Fue algo fuera de serie. Para un club como Osasuna, estas cosas ocurren muy poquitas veces y al final se queda en la memoria tanto de los aficionados como del club y en la mía propia. Cuando estás jugando quizá no te das cuenta, pero sí con la perspectiva que te da el paso de los años. Que la gente recuerde que ha disfrutado con tu juego es muy bonito.

Con usted se rompieron barreras en el equipo.

Vivimos momentos muy buenos para el club. Jugamos en Europa y quedamos cuartos en Liga (algo que a Osasuna solo le ha ocurrido dos veces en su historia). Es importante dejar huella y lo conseguimos.

Acabó su etapa en Pamplona y llegó al Valladolid. ¿Le pareció raro que le pusieran de central cuando antes siempre jugaba de delantero?

Tuvimos bastantes lesiones, no había gente para cubrirlas y el entrenador apostó por un futbolista veterano como era yo. Lo hice tan bien que en vez de jugar un partido como central, jugué cuatro. Quedó como una anécdota.

Luego se marchó al Toledo y volvió a jugar arriba.

Al final de tu carrera, suele suceder que cada vez te colocan más arriba en el campo, ya que cuando jugué en la Segunda alemana me pusieron de medio. Con la experiencia que obtienes a lo largo de tu trayectoria, te adaptas más fácil a las diferentes posiciones y te arreglas sin ningún problema si la salud te lo permite.

¿Qué destacaría como lo mejor y lo peor de su carrera deportiva?

No me quejo, aunque quizá mi momento más complicado fue cuando me tocó renovar el contrato con Osasuna en la época en la que jugábamos competición europea. Tuve varias ofertas de clubes alemanes potentes, pero ni se me pasaba por la cabeza irme de España porque estaba muy contento aquí. No tenía representante y en aquel momento se habló bastante de que yo estaba en la lista de Cruyff para reforzar al Barça. Eso fue la leche, porque él era mi ídolo futbolístico. Si hubiera tenido agente, tal vez mi sueño de compartir equipo con él se habría cumplido, pero al final renové con Osasuna.

SENTIMIENTO ROJILLO

 
¿Cree que Tajonar sigue poseyendo el mimo por la cantera que usted siempre reivindicó para Osasuna?

Siempre he dicho que había demasiada gente de fuera en la cantera de Osasuna. El club ha demostrado a lo largo de su historia que trabaja muy bien con la gente de casa y ahí están los frutos: Javi Martínez, César Azpilicueta, Raúl García, Nacho Monreal. Son jugadores que están en los mejores clubes de Europa, hechos en Tajonar. Con paciencia, siempre saldrán jugadores. Poco a poco está apareciendo gente joven en el primer equipo. No es fácil porque hablamos de una Segunda División, con jugadores veteranos que saben jugar al fútbol, muy igualada y de mucho contacto. Para la gente joven, a veces es mejor debutar en Primera que en Segunda. Hay casos de gente joven en Osasuna como David García, Mikel Merino, Kenan Kodro. Hay que cuidar mucho este asunto, porque con dos-tres años de trabajo puedes tener jugadores muy interesantes.

¿Hasta qué punto considera que afecta la hinchada rojilla al juego del equipo?

Da gusto jugar en El Sadar, incluso cuando vas perdiendo. Tienes que hacer las cosas increíblemente mal para que la afición no esté contigo. El sentimiento verdadero es aguantar todo lo que aguanta la hinchada de Osasuna. En Pamplona, la gente tiene al equipo en las venas. El equipo está en Segunda y continúan el mismo número de socios o más que en Primera. Osasuna es algo muy importante no sólo para Pamplona, sino también para Navarra. Fue un acierto total ponerle de nombre “Reyno de Navarra” al estadio.

¿Con qué jugador de la actual plantilla de Osasuna diría que se identifica más usted?

Con Nino. Seguramente yo jugaba mucho mejor de cabeza, pero fui un jugador que sabía moverse dentro del área y pelearse con los defensas. Dominaba izquierda y derecha y tenía un buen tiro a puerta, como él.

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TERRITORIO RESERVADO

 
¿Cómo es Jan Urban en las distancias cortas?

Soy bastante abierto y comunicativo. Tal vez a primera vista parezco un poco distante y cabreado, pero intento ir por la vida con el lema de “no te busques problemas porque llegan solos”.

¿Con qué modelo de juego se siente más cómodo?

Me gusta el fútbol creativo, de asociación y combinación. ¿A quién no le gusta el buen fútbol de creación?

¿Hay algún compañero de profesión que le sirva como referencia?

Vicente Del Bosque me parece un hombre al que todos admiran porque no saca demasiado el pecho cuando gana, explica las derrotas con razonamiento y sabe llevar muy bien un grupo humano.

Tuvo un exitoso paso por el Legia Varsovia de su país natal antes de regresar a España. ¿Qué tiene que aprender la Liga española de la polaca?

Quizá desde la final olímpica que jugó Polonia en el 92, nuestro fútbol empezó a bajar y hoy en día no se puede comparar con el español hablando de selecciones, fútbol base y Liga. Si hay alguien que puede y debe aprender, somos nosotros de vosotros.

También fue asistente de la selección nacional de Polonia. ¿Cree que verá levantar un título internacional a su país?

En estos próximos años, seguro que no, pero sí veo que la cosa está cambiando para mejor tanto en la liga como en la selección. Cada vez aparecen más equipos que lo están haciendo bien en las competiciones europeas, la selección está cuajando una buena clasificación para la Eurocopa de Francia, tenemos varios jugadores jóvenes talentosos y conocidos. Son buenas señales.

¿Qué le parece el nivel competitivo de la Segunda División española?

No hay tanta fluidez del juego y hay más contacto y menos calidad que en Primera. Por eso, los equipos intentan presionar porque recuperan más fácilmente el balón. Hay mucha igualdad, que se traduce en que la Liga Adelante es muy interesante para los clubes y el público. Puede pasar cualquier cosa. Esto se confirmó el año pasado: el Deportivo de La Coruña bajó y volvió a ascender, el Mallorca se quedó sin subir aun con el mayor presupuesto de la categoría y el Eibar apareció en Primera después de subir a Segunda con poco dinero. Con cualquiera puedes perder y ganar.

Como experto futbolístico, ¿es este Madrid mejor que el Barça de Guardiola?

No. Lo del Barcelona de Guardiola fue algo increíble, un fútbol diferente. El fútbol del Madrid es más vertical. Veíamos al Barcelona muy por encima de los demás y algunos partidos eran incluso un poco aburridos. Rozaba la perfección, pero el Madrid de ahora es también muy bueno y puede tener una época como aquella del Barça. Su fútbol también es muy vistoso y efectivo.

¿La pujanza de otros equipos como Atlético de Madrid, Valencia o Sevilla en la Liga es algo pasajero o puede prolongarse en el tiempo?

Hay que estar muy contentos. Con la Liga de dos se perdía el interés. Que el Atlético fuera capaz de estar entre Barça y Madrid y de ganar el campeonato fue muy bueno para el fútbol español.

Para terminar, ¿qué es lo que más le gusta de España?

Lo comunicativa que es la gente, la forma de vivir, las costumbres, la comida. En España se vive muy bien y veo muchas cosas parecidas con respecto a Polonia. Hay diferente clima y forma de vivir en cada parte del país.

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Esta entrevista fue publicada en el número 25 de la revista MARCA Plus

FOTOS: Mikel Garralda

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